Las baterías de sodio son la gran alternativa al litio, con un precio mucho más bajo y un rendimiento optimizado para el frío extremo.

En un movimiento que marca un antes y un después en el mercado de baterías para automoción, CATL ha presentado la primera batería de iones de sodio fabricada en serie para vehículos comerciales ligeros.
El anuncio no solo destaca por su innovación técnica, sino por el contexto estratégico en el que se produce: una escalada del precio del litio que obliga a repensar la dependencia de esta materia prima.
La batería, de 45 kWh de capacidad, forma parte de la nueva serie Tectrans II, diseñada específicamente para furgonetas pequeñas y microcamiones.
Su elemento más innovador no es solo el uso del sodio como base química, sino su capacidad para operar en condiciones climáticas extremas.
CATL afirma que puede cargarse a temperaturas de hasta -30 grados centígrados y que mantiene el 90% de su capacidad útil incluso a -40 ºC, un hito que responde a una necesidad no resuelta en mercados de clima severo.
Este avance representa el primer paso en firme de CATL hacia una estrategia de diversificación tecnológica que la compañía ha definido como “Dual-Star”: una coexistencia planificada de las baterías de iones de sodio y las de litio.
El objetivo no es sustituir al litio, sino crear un ecosistema híbrido que permita estabilidad en el suministro, flexibilidad de precios y adaptación a usos específicos.
La apuesta por el sodio no es nueva, pero nunca antes había sido tan concreta. A diferencia de las promesas tecnológicas de años anteriores, esta batería está lista para ser producida en masa y tiene ya un segmento de aplicación definido.
Lo más destacable no es solo su rendimiento térmico. Su densidad energética alcanza los 175 Wh/kg, y promete una vida útil superior a los 10.000 ciclos de carga, cifras que hasta ahora eran dominio exclusivo de variantes premium de litio.
Además, ha sido certificada bajo la nueva norma nacional china GB 38031-2025, lo que indica una intención clara de posicionarla tanto en el mercado doméstico como en exportaciones.
La nueva serie Tectrans II, donde se inserta esta batería, forma parte de una estrategia más amplia iniciada por CATL en 2024, con la segmentación de sus soluciones energéticas según tipo de vehículo: desde autobuses hasta camiones pesados, y ahora vehículos comerciales ligeros.
El lanzamiento no ha sido aislado. Junto con la batería de sodio, CATL ha presentado otras variantes en la misma serie: modelos de litio para larga distancia (con hasta 253 kWh de capacidad y una autonomía de 800 km), versiones de carga ultrarrápida capaces de pasar del 20% al 80% en solo 30 minutos a -15 ºC, y baterías diseñadas específicamente para soportar altas temperaturas con ciclos de vida que alcanzan los 5.000 a 45 ºC.
El regreso del interés por las baterías de sodio no puede entenderse sin observar el mercado de materias primas. En los últimos tres meses de 2025, el precio del carbonato de litio de grado batería en China aumentó más del 50%, superando los 110.000 yuanes por tonelada.
Este fenómeno ha tensionado las cadenas de suministro de fabricantes de baterías LFP (litio-ferrofosfato), provocando incluso paradas técnicas encubiertas bajo el pretexto de mantenimiento, como reconocieron empresas como Hunan Yuneng.
CATL ya había anticipado esta vulnerabilidad del mercado desde 2021, cuando presentó su primera batería de iones de sodio en respuesta a una ola anterior de encarecimiento del litio. T
ras un periodo de relativa calma y desinterés por esta tecnología, su marca Naxtra volvió a poner al sodio en el centro del discurso tecnológico durante el Tech Day de abril de 2025.
Allí, CATL reveló que su batería de sodio para vehículos de pasajeros ofrecía una autonomía de hasta 500 km y una densidad energética similar a la nueva batería Tectrans II: 175 Wh/kg.
La clave, sin embargo, no está únicamente en los números. El sodio es significativamente más abundante y barato que el litio. Si bien su densidad energética es menor que la de los modelos de litio de gama alta (que rondan los 350 Wh/kg), su estabilidad térmica, longevidad y bajo coste lo convierten en un candidato ideal para flotas comerciales, donde la eficiencia económica es tan importante como la técnica.
Uno de los aspectos menos comentados pero más relevantes del lanzamiento de la serie Tectrans II es su compatibilidad con paquetes de baterías intercambiables.
CATL ha incorporado a esta gama los bloques #20 (42 kWh), #25 (56 kWh) y #35 (81 kWh), una estrategia que apunta directamente a facilitar operaciones logísticas y flotas que requieran tiempos mínimos de inactividad.
La modularidad de estas soluciones no solo acelera los procesos de sustitución de energía, sino que abre la puerta a modelos de negocio más flexibles, como el battery-as-a-service.
CATL ha sido clara: en 2026 espera una adopción masiva de sus baterías de sodio no solo en vehículos comerciales ligeros, sino también en vehículos de pasajeros, estaciones de intercambio y sistemas de almacenamiento estacionario.
Esto no es una promesa vaga. La presentación de la batería Tectrans II marca el inicio de esa estrategia, ofreciendo un producto real, funcional y certificado.
Los inversores han tomado nota. El anuncio impulsó las acciones de fabricantes chinos relacionados con el sodio, como Jiangsu Transimage Tech, que llegó a subir un 10% en la apertura bursátil tras conocerse la noticia.
Pero más allá del movimiento del mercado, lo que está en juego es la redefinición del mapa energético de la movilidad eléctrica.
Con este paso, CATL no solo consolida su liderazgo como proveedor de baterías a nivel global, sino que demuestra una capacidad única para anticiparse a las tendencias del mercado y responder con soluciones técnicas concretas.



