El país mantiene un volumen de despliegue sin precedentes en plena transición de su modelo energético.

China ha iniciado 2026 con un fuerte ritmo de instalación en energía solar fotovoltaica, añadiendo 41,39 GW de nueva capacidad durante el primer trimestre del año, según los datos de la Administración Nacional de Energía (NEA).
Esta cifra confirma la enorme escala a la que se está desarrollando el sector en el país, que continúa ampliando su parque renovable a gran velocidad.
El arranque del año muestra una actividad sostenida, con 32,48 GW instalados entre enero y febrero, a los que se suman otros 8,91 GW en marzo. Este volumen trimestral refleja la capacidad del mercado chino para seguir desplegando proyectos de gran tamaño en plazos muy reducidos, incluso en un contexto de transformación regulatoria.
Uno de los factores clave en esta nueva etapa es la transición hacia un sistema de precios orientado al mercado. Este cambio está redefiniendo las reglas económicas del sector, obligando a los promotores a ajustar sus estrategias de inversión y priorizar proyectos con estructuras más competitivas. Lejos de frenar el desarrollo, este proceso apunta a un mercado más maduro, donde la rentabilidad dependerá en mayor medida de la eficiencia y la optimización de costes.
Las previsiones de la Asociación de la Industria Fotovoltaica de China (CPIA) sitúan el volumen anual de nuevas instalaciones en una horquilla de entre 180 GW y 240 GW para 2026. Se trata de un nivel que mantiene a China como el principal motor del crecimiento solar a nivel global, con una capacidad de despliegue que no tiene equivalente en otros mercados.
En paralelo al avance de nuevas instalaciones, el peso de la energía solar dentro del sistema eléctrico chino sigue aumentando de forma significativa. A finales de marzo de 2026, el país alcanzaba una capacidad total de generación de 3,96 teravatios, dentro de la cual la fotovoltaica ya representa 1,24 TW tras crecer con fuerza en los últimos meses.
Este crecimiento sostenido refuerza el papel de la solar como una de las tecnologías centrales en la transición energética del país. Su rápida escalabilidad y la reducción progresiva de costes han permitido que se convierta en uno de los pilares del mix eléctrico, junto con la energía eólica.
La eólica, por su parte, suma 660 GW de capacidad instalada, lo que eleva el total combinado de ambas tecnologías hasta los 1,9 TW. Esta cifra pone de manifiesto el avance continuo de las energías renovables en China y su creciente protagonismo frente a las fuentes convencionales.
A largo plazo, el país mantiene objetivos especialmente ambiciosos. China se ha propuesto alcanzar 3,6 TW de capacidad conjunta en solar y eólica para 2035, lo que implica la incorporación de 1,7 TW adicionales en los próximos años. Este reto requerirá mantener un ritmo elevado de desarrollo, apoyado en grandes proyectos de generación renovable.
En este sentido, el impulso de grandes bases de energía limpia, contempladas en el 15º Plan Quinquenal, será determinante para sostener el crecimiento del sector. Estas instalaciones a gran escala permitirán optimizar recursos, mejorar la integración en la red y seguir aumentando la capacidad instalada de forma eficiente.
El primer trimestre de 2026 confirma así que la energía solar continúa expandiéndose con fuerza en China, en una nueva fase marcada por la adaptación a un entorno más competitivo. El volumen de capacidad añadido en apenas tres meses refleja la solidez de la industria y su capacidad para seguir creciendo a gran escala.
Con un mercado en proceso de maduración y unos objetivos energéticos de gran alcance, la fotovoltaica se consolida como uno de los ejes estratégicos del sistema eléctrico chino, manteniendo un papel protagonista en su transición hacia un modelo más sostenible.





