El interés por los coches eléctricos de ocasión se dispara un 73%

La subida del combustible por la crisis en Oriente Medio está acelerando la demanda de eléctricos usados, cuyas ventas crecen casi un 50% en España.

La escalada del precio de los carburantes provocada por el conflicto en Oriente Medio está teniendo un efecto directo sobre el mercado del automóvil en España.

Cada vez más conductores buscan alternativas que reduzcan su dependencia de la gasolina y el diésel, y eso está impulsando con fuerza al coche eléctrico de ocasión.

Según el último informe trimestral Electricar VO, el interés por los eléctricos usados se disparó un 73% en marzo de 2026 respecto al mismo mes del año anterior. Incluso frente a febrero, el crecimiento ha sido notable, con un aumento del 26,2%.

El cambio de comportamiento coincide con un momento especialmente delicado para los combustibles fósiles. La incertidumbre derivada de la guerra en Irán y la posibilidad de que el precio del petróleo continúe subiendo están llevando a muchos compradores a reconsiderar sus opciones.

El coche eléctrico de segunda mano aparece ahora como una alternativa más accesible y, sobre todo, más previsible en términos de gasto.

Pero el aumento del interés no se debe únicamente al coste de repostar. El mercado de ocasión eléctrico también está viviendo una fuerte corrección de precios.

A cierre del primer trimestre de 2026, el precio medio de un coche eléctrico usado en España se sitúa en 30.588 euros. Son más de 500 euros menos que hace un año y un 1,74% por debajo del primer trimestre de 2025.

La caída puede parecer moderada, pero confirma una tendencia que se repite desde hace meses. En el primer trimestre de 2024, el precio medio era de 33.755 euros. En apenas dos años, el coche eléctrico de ocasión se ha abaratado en más de 3.100 euros.

La diferencia es todavía más llamativa si se compara con el máximo histórico alcanzado en noviembre de 2022, cuando el precio medio llegó a 37.228 euros. Desde entonces, el mercado ha perdido más de 6.500 euros de valor medio.

Esto está reduciendo progresivamente la distancia económica entre un coche eléctrico usado y uno equivalente de combustión. Una barrera que durante años fue uno de los principales obstáculos para la adopción del vehículo eléctrico empieza a desaparecer.

Además, el descenso de precios está siendo bastante homogéneo en buena parte del país. Diez comunidades autónomas registran caídas interanuales. Asturias encabeza el ranking, con una bajada del 10,6%. Le siguen Galicia, donde el precio cae un 7,9%, y Aragón, con un descenso del 7,5%.

También se observan reducciones importantes en regiones con mucho peso en el mercado nacional. Cataluña baja un 3,6%, la Comunidad Valenciana un 3,3%, el País Vasco un 3,1% y Andalucía un 2,3%.

Hay, sin embargo, algunas excepciones. Madrid registra una ligera subida del 0,3%, mientras que La Rioja se convierte en la comunidad donde más aumenta el precio del coche eléctrico de ocasión, con un crecimiento del 11,9%.

Aun así, La Rioja sigue siendo una de las regiones más baratas para comprar un eléctrico usado. Allí el precio medio se sitúa en 27.699 euros. Sólo Galicia, con 28.496 euros, y Madrid, con 28.229 euros, presentan cifras similares.

En el extremo opuesto se encuentra Navarra, donde el precio medio alcanza los 36.395 euros. Canarias, Murcia, Extremadura, Baleares y Aragón también superan los 33.000 euros.

La diferencia entre comprar un eléctrico de ocasión en Navarra o en La Rioja es de unos 8.600 euros. Aunque sigue siendo elevada, es mucho menor que hace un año, cuando la distancia entre ambas comunidades rozaba los 16.000 euros. Poco a poco, el mercado empieza a converger.

La bajada de precios está teniendo un efecto inmediato sobre las ventas. Durante el primer trimestre de 2026, las matriculaciones de coches eléctricos de ocasión crecieron un 48,8% respecto al mismo periodo del año anterior.

El segmento que más avanza es el de los seminuevos. Los eléctricos con menos de un año registran un crecimiento del 103%, convirtiéndose en la franja de edad más dinámica del mercado.

También aumentan con fuerza las ventas de modelos más veteranos. Los eléctricos de entre tres y cinco años crecen un 48,9%, los de entre cinco y ocho años un 38%, y los de ocho a diez años un 59%.

Incluso los vehículos de entre diez y quince años, que hasta hace poco parecían condenados a un mercado muy reducido, mejoran un 40,7%.

Esto demuestra que el comprador ya no busca únicamente coches eléctricos casi nuevos. La oferta de modelos más antiguos, con precios más asequibles, empieza a ganar protagonismo. En un contexto de carburantes caros, incluso un eléctrico veterano puede resultar atractivo si permite reducir de forma significativa el coste de uso diario.

Entre los modelos más vendidos no hay sorpresas. El Tesla Model 3 mantiene su liderazgo absoluto en el mercado de ocasión español. Durante el primer trimestre de 2026 se vendieron 647 unidades, un 17,9% más que un año antes.

El éxito del Model 3 no sólo responde a su popularidad. También influye el ajuste de precios que Tesla ha aplicado en los últimos años a sus coches nuevos, lo que ha arrastrado hacia abajo el valor de las unidades usadas y las ha hecho más accesibles.

En segunda posición aparece el FIAT 500 eléctrico, con 311 unidades vendidas y un crecimiento del 8,7%. El Renault Zoe ocupa el tercer puesto, también con 311 unidades, aunque en este caso sube un 15,6%.

Uno de los movimientos más llamativos del trimestre es el del Polestar 2. El modelo sueco asciende hasta la quinta posición del ranking, con 274 unidades y un espectacular aumento del 586,4%. También destaca la entrada del BMW iX1, que ya acumula 185 unidades y crece un 184,6%.

Estos datos reflejan que el mercado empieza a diversificarse. Ya no depende únicamente de modelos veteranos como el Zoe o de referencias muy consolidadas como el Tesla Model 3. Cada vez hay más oferta, más competencia y, sobre todo, más alternativas para el comprador.

Sin embargo, el fuerte aumento de la demanda podría no ser suficiente por sí solo para acelerar la electrificación del parque móvil. El encarecimiento del combustible puede actuar como detonante, pero sería imprescindible que hubiera ayudas también para la compra de coches eléctricos de ocasión.

La idea es evitar que el acceso al coche eléctrico quede limitado a quienes pueden permitirse uno nuevo. Si el mercado de ocasión sigue ganando tamaño y reduciendo precios, el vehículo eléctrico podría empezar a llegar a un público mucho más amplio.

La combinación de gasolina cara, coches eléctricos usados más asequibles y una oferta cada vez mayor está cambiando rápidamente el panorama.

Lo que hasta hace poco era un mercado todavía minoritario se está convirtiendo en una de las grandes puertas de entrada a la movilidad eléctrica en España.