Las ventas de motos eléctricas en España crecen en los primeros meses de 2025

El mercado de las motos eléctricas en España ha cerrado el primer semestre de 2025 con cifras que a primera vista pueden parecer excepcionales.

En los primeros seis meses de 2025 se han matriculado 4.425 unidades, esto se traduce en un incremento del 23,5% respecto al mismo periodo de 2024.

Además, el mes de junio ha destacado especialmente, con un crecimiento interanual del 57,6% en las matriculaciones.

Esta evolución rompe la tendencia negativa que arrastraba el sector desde enero de 2023 y, según muchos actores del sector, augura un futuro prometedor.

Sin embargo, conviene mirar los datos con más detenimiento porque detrás de estos buenos números hay matices que no deben pasar desapercibidos.

El reparto por tipos de vehículo muestra que los motocicletas eléctricas continúan liderando el mercado, con 3.302 unidades matriculadas, lo que supone un aumento del 30,6%.

Pero si vemos la cuota de mercado respecto a las motos de combustión sigue siendo muy pequeña, tan sólo un 3%, un porcentaje realmente bajo.

Por otra parte, los ciclomotores eléctricos alcanzaron las 1.123 matriculaciones, creciendo un 6,4%, respecto a los datos del 2024.

En este caso, la cuota de mercado de los ciclomotores eléctricos respecto a los de combustión es mucho más elevada, alcanzado el 20%.

Si sacamos el calculo total, nos encontramos que se han matriculado en España 4.425 motos eléctricas en los primeros 6 meses del año, respecto a un total de 118.632, esto supone una cuota de mercado de 3,73%.

Aunque las cifras globales son innegablemente positivas, cuando se analiza quién está comprando estas motos la perspectiva también cambia sustancialmente.

El peso de las empresas ha sido determinante: cerca de la mitad de las matriculaciones (2.165 unidades) corresponden a flotas corporativas, con un incremento del 69%.

A esto hay que sumar que las empresas de alquiler de motos eléctricas también han duplicado sus cifras, pasando de 176 unidades en el primer semestre de 2024 a 354 en el mismo periodo de este año.

En contraste, las matriculaciones destinadas a particulares han descendido un 10%, cayendo de 2.125 unidades en 2024 a 1.903 en este primer semestre de 2025.

Este dato es clave porque refleja que, pese al crecimiento del mercado, el usuario final está perdiendo protagonismo en la electrificación de las dos ruedas.

Aunque muchas de las motos adquiridas por empresas terminarán circulando por las calles gracias a servicios de renting o alquiler, no es lo mismo que un particular apueste directamente por este tipo de vehículo, ya que su decisión refleja una verdadera adopción individual de la movilidad eléctrica.

En este contexto, asociaciones como ANESDOR, que representa a las empresas del sector de las dos ruedas en España, han levantado la voz para pedir una revisión de las ayudas públicas.

Critican que el actual Plan MOVES III no contempla adecuadamente al sector de las motos eléctricas, especialmente a los ciclomotores y motocicletas de menor cilindrada, al limitar las ayudas a vehículos con un precio inferior a 10.000 euros y al excluir determinadas categorías del catálogo de subvenciones.

Desde la patronal se reclama que se elimine la fiscalidad de la subvención para que no tenga que tributar en el IRPF, que se mantenga la deducción fiscal más allá de 2025, que se apliquen reducciones en el IVA e Impuesto de Sociedades para empresas que inviertan en estos vehículos, y que los usuarios puedan beneficiarse de deducciones del 100% en el Impuesto de Circulación.

A la vista de los datos, parece claro que las empresas están encontrando razones económicas y operativas para apostar por la electrificación de sus flotas, mientras que los particulares siguen viendo barreras importantes.

Los datos actuales pueden interpretarse como una señal positiva de recuperación tras el colapso de 2024, cuando las matriculaciones de motos eléctricas se hundieron un 40%, pero también como un síntoma de que las bases del crecimiento no son del todo sólidas.

El repunte está claramente impulsado por decisiones corporativas más que por la confianza del consumidor individual, y eso plantea dudas sobre la sostenibilidad de este ritmo de crecimiento.

Si no se corrigen las deficiencias en las políticas de incentivo y no se eliminan las barreras que frenan a los compradores particulares, existe el riesgo de que esta aparente recuperación se quede en un espejismo.

El sector de las motos eléctricas está en un momento clave. Las cifras invitan al optimismo pero la realidad es que, en términos de adopción ciudadana, el vehículo eléctrico de dos ruedas sigue sin despegar.

La electrificación del parque de motocicletas en España necesita algo más que cifras brillantes: necesita que el ciudadano común se sienta incentivado y respaldado para dar el salto.

Solo así el cambio será real y no dependerá de que empresas de reparto y servicios de movilidad mantengan el pulso de las matriculaciones.

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