El nuevo coche eléctrico de Volvo es la gran apuesta de la marca y está fabricado en Suecia.

Volvo pisa el acelerador en su transición eléctrica con el inicio de la producción en serie del EX60, un SUV que no solo amplía su gama cero emisiones, sino que aspira a redefinir el equilibrio entre autonomía, prestaciones y coste en el segmento prémium.
La salida de las primeras unidades de la planta de Torslanda, en Gotemburgo, marca un hito industrial para la marca sueca, pero también sirve como carta de presentación de una nueva generación de vehículos concebidos desde cero como eléctricos.
El EX60 no es un relevo directo del XC60, aunque inevitablemente hereda su papel estratégico dentro de la gama. Durante años, el SUV medio ha sido uno de los pilares comerciales de Volvo, y precisamente por eso la marca ha optado por romper con la evolución continuista.
El nuevo modelo nace sobre la plataforma SPA3, una arquitectura específica para eléctricos que no solo condiciona su diseño y comportamiento, sino también su proceso de fabricación y su propuesta tecnológica.
Desde el punto de vista industrial, el EX60 introduce avances relevantes como el uso de megacasting, una técnica que permite fabricar grandes secciones de la carrocería en una sola pieza, reduciendo componentes, simplificando el ensamblaje y mejorando la rigidez estructural.
A esto se suma la integración de las celdas de batería en la propia estructura del vehículo, lo que contribuye a reducir peso, optimizar el espacio y reforzar la seguridad.
No es un detalle menor: este enfoque convierte a la batería en un elemento activo del chasis, alineando a Volvo con algunas de las soluciones más avanzadas de la industria.
El resultado de esta base técnica se traduce en cifras que buscan atacar de frente algunas de las principales barreras del coche eléctrico. La autonomía es, probablemente, la más evidente.
En su versión más capaz, el EX60 puede alcanzar hasta 810 kilómetros en ciclo WLTP, una cifra que lo sitúa en la parte alta del mercado y que, según la marca, permite afrontar viajes largos sin compromisos.
Este dato se apoya tanto en la capacidad de sus baterías que pueden llegar a los 112 kWh como en un trabajo aerodinámico que deja un coeficiente de 0,26, destacable para un SUV de estas dimensiones.
La gama se articula en tres niveles de potencia y batería. La versión de acceso, con tracción trasera, ofrece 374 CV y una autonomía de hasta 620 kilómetros gracias a un pack de 80 kWh. Por encima se sitúa una variante de tracción total con 510 CV y batería de 91 kWh, capaz de alcanzar hasta 660 kilómetros.
En lo más alto, la versión P12 AWD eleva la potencia hasta cifras cercanas a los 680 CV aunque algunas informaciones la sitúan incluso en torno a los 660 CV y combina este rendimiento con la mencionada autonomía máxima de 810 kilómetros.
Más allá de la capacidad energética, uno de los argumentos clave del EX60 está en su sistema de carga. Aquí es donde aparecen algunas diferencias en la información disponible. Por un lado, Volvo habla de una arquitectura capaz de recuperar hasta 340 kilómetros de autonomía en apenas 10 minutos utilizando cargadores rápidos de hasta 400 kW.
Por otro, en declaraciones recogidas durante la presentación del modelo, se menciona la posibilidad de recargar “casi toda la batería en 10 minutos”, una afirmación que, sin datos adicionales, debe interpretarse con cautela.
En cualquier caso, el modelo se apoya en sistemas de alta potencia en algunos casos asociados a arquitecturas de hasta 800 voltios que lo sitúan entre los referentes del segmento en este apartado.
Este énfasis en la carga rápida no es casual. Forma parte del discurso de Volvo para posicionar al EX60 como un modelo que “resuelve los tres grandes problemas del coche eléctrico”, en palabras de Erik Severinson, director comercial global de la compañía.
Según este planteamiento, la autonomía, el tiempo de recarga y el precio han sido tradicionalmente las principales barreras para el usuario, y el nuevo SUV busca ofrecer una respuesta equilibrada en los tres frentes.
En cuanto al precio, Volvo sitúa el punto de partida del EX60 en torno a los 64.500 euros en el mercado español, una cifra que, según la marca, lo coloca en niveles comparables a versiones híbridas enchufables del XC60.
Este posicionamiento es clave, ya que refleja una estrategia orientada a eliminar la prima económica asociada al coche eléctrico en el segmento prémium, o al menos a reducirla de forma significativa.
El diseño también juega un papel importante en esta nueva etapa. Con una longitud que oscila entre los 4,6 y los 4,9 metros según las fuentes, el EX60 mantiene el formato SUV, pero introduce una estética más aerodinámica y estilizada.
Elementos como la firma lumínica del “martillo de Thor” en el frontal o una zaga con personalidad propia refuerzan la identidad de marca, mientras que el trabajo en superficies y proporciones busca mejorar la eficiencia sin renunciar al atractivo visual.
En el interior, Volvo apuesta por su habitual enfoque escandinavo, combinando minimalismo, ergonomía y tecnología. El sistema se articula en torno a una doble pantalla digital, con un cuadro de instrumentos frente al conductor y una gran pantalla central de hasta 15,6 pulgadas desde la que se controlan la mayoría de funciones.
La integración de servicios de Google, incluido el asistente Gemini, introduce un nivel adicional de interacción, permitiendo gestionar múltiples aspectos del vehículo mediante comandos de voz naturales.
Este enfoque se apoya en una arquitectura de software centralizada, capaz de recibir actualizaciones inalámbricas (OTA) que permiten mejorar el vehículo con el tiempo. No se trata solo de añadir funciones, sino de ajustar y optimizar sistemas existentes, desde la gestión energética hasta los asistentes a la conducción.
En paralelo, el EX60 incorpora sistemas avanzados de seguridad, incluyendo sensores capaces de monitorizar tanto el entorno como el estado del conductor, en línea con la tradición de Volvo en este ámbito.
El apartado práctico tampoco queda al margen. El modelo ofrece un maletero trasero de 523 litros, complementado por un espacio adicional de 85 litros bajo el capó delantero.
El habitáculo destaca especialmente por el espacio en las plazas traseras en términos de altura y espacio para las piernas, aunque con una anchura algo más contenida.
Desde el punto de vista industrial, el arranque de la producción en Torslanda llega tras una profunda modernización de la planta, que ha requerido una inversión cercana a los 10.000 millones de coronas suecas, unos 930 millones de euros.
Estas mejoras no solo permiten fabricar el EX60, sino que preparan a la factoría para una nueva generación de modelos eléctricos basados en plataformas avanzadas.
En paralelo, Volvo observa un mercado en plena transformación. Según datos de la propia compañía, los vehículos eléctricos ya representan alrededor del 30% de sus ventas, con un crecimiento desigual según regiones, pero con una tendencia claramente al alza.
China lidera este proceso, mientras que Estados Unidos avanza a un ritmo más lento, y Europa se mantiene como un terreno clave en la transición. La competencia, especialmente desde China, es uno de los factores que están redefiniendo el segmento.
Nuevos fabricantes están irrumpiendo con propuestas tecnológicamente avanzadas y precios competitivos, lo que obliga a marcas tradicionales como Volvo a reforzar tanto su producto como su posicionamiento.
En este contexto, el EX60 no solo compite por especificaciones, sino también por imagen de marca, calidad percibida y coherencia en su propuesta.
Es la materialización de una estrategia que busca consolidar a la marca en la era post-combustión, combinando innovación tecnológica, capacidad industrial y una narrativa centrada en eliminar las barreras del coche eléctrico.
Su impacto real dependerá de cómo se traduzcan estas promesas en el uso cotidiano y de la respuesta de un mercado cada vez más competitivo, pero su llegada marca, sin duda, un punto de inflexión en la evolución de Volvo y en el segmento de los SUV eléctricos prémium.







