Ya está a la venta el nuevo Tesla Model 3 Standard: mismo precio y menos coche

Mientras los medios celebran su llegada, los potenciales compradores lamentan la pérdida de equipamiento.

Tesla ha introducido en España la nueva versión Standard del Model 3, anunciada como el modelo más asequible de su gama, con un precio base de 36.990 euros, que se queda en 35.000 euros gracias al conocido Tesla Bonus.

Sin embargo, más allá del precio llamativo, lo que ha captado la atención del público es la reducción de equipamiento respecto a la versión anterior, que hasta hace apenas unas semanas se ofrecía por un precio idéntico, pero con prestaciones superiores.

Este nuevo Model 3 Standard mantiene la misma autonomía homologada que la versión anterior, situándose en 534 km según el ciclo WLTP.

A nivel técnico, el sistema de propulsión se mantiene sin grandes cambios: aceleración de 0 a 100 km/h en 6,2 segundos, tracción trasera y capacidad de carga rápida hasta 170 kW.

Pero los recortes comienzan a notarse al examinar el resto del conjunto. El sistema de sonido, por ejemplo, pasa de 9 a 7 altavoces, una simplificación que elimina también el subwoofer y reduce notablemente la calidad de audio.

Este aspecto puede ser considerado menor para algunos usuarios, pero otros, que valoran una experiencia auditiva envolvente, han manifestado su descontento.

Otro elemento eliminado es la pantalla trasera, que en modelos recientes del Model 3 ofrecía funciones de entretenimiento y climatización para los pasajeros traseros.

La supresión de esta pantalla implica también que las salidas de aire de la segunda fila pasen a ser completamente manuales, sin control digital.

Además, los asientos traseros ya no cuentan con calefacción, mientras que los delanteros, aunque conservan esta función, pierden la ventilación.

Estos ajustes afectan directamente al confort en el habitáculo y evidencian una estrategia orientada a la contención de costes, sacrificando funcionalidades que ya eran estándar.

En el apartado de diseño interior, la elección de materiales también cambia. Se sustituye el cuero vegano por un nuevo tapizado textil, tanto en los asientos como en la decoración del salpicadero.

Aunque Tesla afirma que este nuevo material es “suave al tacto y duradero”, su inclusión responde más a una lógica de reducción de costes que a una mejora sustancial.

Algunos usuarios han valorado positivamente el nuevo acabado por razones estéticas o por una mayor sensación de frescura en climas cálidos, pero otros consideran que es un paso atrás frente al acabado anterior.

Otro cambio técnico relevante es la eliminación de la iluminación ambiental envolvente, presente en las versiones Highland anteriores.

La popular tira de luz LED, que algunos usuarios utilizaban con el sistema Commander para añadir funciones avanzadas, ya no está disponible de serie.

Esta omisión ha sido señalada por muchos como un recorte innecesario, aunque existe la posibilidad de instalar alternativas por cuenta propia, con un coste adicional.

En el apartado de conducción, el nuevo Model 3 Standard incorpora amortiguadores pasivos, en lugar de los sistemas adaptativos a la frecuencia que sí estaban disponibles en versiones anteriores.

Esto repercute directamente en la experiencia de conducción, especialmente en firmes irregulares o en situaciones de uso exigente.

Además, el ajuste del volante vuelve a ser manual, en lugar del sistema eléctrico que venía siendo habitual.

A nivel de equipamiento exterior, las nuevas llantas Prismata de 18 pulgadas, que llegan como única opción, han recibido críticas por su diseño poco atractivo.

Bajo los tapacubos se esconden unas llantas consideradas incluso menos estéticas que el propio embellecedor, y aunque su eficiencia aerodinámica está optimizada, la percepción visual no ha convencido a buena parte de los usuarios.

Algunos han comenzado a buscar soluciones alternativas para mejorar la estética del conjunto, recurriendo a personalizaciones no oficiales.

En cuanto a los retrovisores, siguen siendo plegables electrónicamente, pero pierden la función de oscurecimiento automático.

De nuevo, un detalle que no afecta a la funcionalidad esencial del vehículo, pero que supone una pérdida en cuanto a refinamiento y facilidad de uso.

También desaparecen pequeños elementos como la iluminación ambiental interior o algunos ajustes automáticos de confort.

A pesar de estos recortes, Tesla ha mantenido todos los elementos relacionados con su software y ecosistema digital: el acceso remoto desde la app, las actualizaciones inalámbricas, la navegación integrada, el Autopilot de serie y la compatibilidad futura con el sistema de Conducción Autónoma Total Supervisada.

Estos elementos siguen siendo la gran ventaja competitiva de Tesla frente a sus rivales y permiten al coche mantenerse actualizado y competitivo a medio plazo.

Los medios especializados han recibido esta nueva versión con entusiasmo, destacando la buena cifra de autonomía, el precio ajustado y la eficiencia energética, que se sitúa en 13 kWh/100 km.

Sin embargo, las opiniones entre usuarios han sido menos complacientes. Muchos consideran que el vehículo ha sufrido una degradación significativa en su dotación de confort y tecnología, especialmente al compararlo con la versión anterior, que se vendía por el mismo precio.

Esta percepción de «downgrade» por el mismo coste ha generado frustración en foros y redes sociales, donde se critica que Tesla ha sacrificado demasiado para mantener su posicionamiento en precio.

No se trata solo de una pérdida de extras: el recorte acumulado en equipamiento impacta directamente en la experiencia diaria de conducción y en la percepción de calidad general.

Mientras que para algunos compradores el precio de 35.000 euros justifica las omisiones, otros consideran que hubiera sido preferible mantener la versión anterior a ese mismo precio, o al menos ofrecer una opción con equipamiento intermedio.

En este contexto, la decisión de Tesla se interpreta como una estrategia defensiva frente a la competencia creciente, especialmente de fabricantes chinos que ofrecen coches eléctricos muy competitivos en precio y dotación.

Pero la pregunta que muchos se hacen ahora es si esta simplificación del Model 3 Standard supone realmente una evolución o si, por el contrario, representa un retroceso que podría afectar a la percepción de valor de la marca.

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