Los híbridos enchufables empezarán a pagar el impuesto anual sobre vehículos mientras los eléctricos puros seguirán libres de este gravamen.

China continúa redefiniendo el marco regulatorio que ha impulsado el extraordinario crecimiento de su industria del vehículo eléctrico.
Tras más de una década de incentivos fiscales destinados a acelerar la adopción de las tecnologías de bajas emisiones, el Gobierno ha anunciado que, a partir del 1 de enero de 2027, eliminará la exención del impuesto anual sobre vehículos y embarcaciones para los híbridos enchufables, incluidos los modelos de autonomía extendida.
La medida sigue siendo efectiva para los vehículos 100% eléctricos, que seguirán sin tributar por este concepto debido a la propia configuración del sistema fiscal chino.
Si estás pensando pensando en comprar un coche eléctrico:
La decisión ha sido oficializada mediante el Anuncio nº 19 de 2026, publicado conjuntamente por el Ministerio de Finanzas, la Administración Estatal de Impuestos y el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información.
El texto modifica las políticas preferenciales vigentes desde 2012 y supone un nuevo paso en la progresiva retirada de los apoyos fiscales que acompañaron el desarrollo del mercado chino de los denominados vehículos de nuevas energías (NEV).
Según la nueva normativa, desaparecerá la exención del impuesto sobre vehículos y embarcaciones para los vehículos comerciales eléctricos de batería, los vehículos híbridos enchufables, incluidos los de autonomía extendida, y los vehículos comerciales de pila de combustible.
Paralelamente, también quedará eliminada la reducción del 50 % del impuesto aplicable a los vehículos considerados de bajo consumo energético.
La entrada en vigor está fijada para el 1 de enero de 2027 y tendrá carácter general. Esto significa que los propietarios no solo deberán abonar el impuesto por los vehículos adquiridos a partir de esa fecha, sino también por aquellos que ya hubiesen sido matriculados con anterioridad y pertenecieran a las categorías afectadas.
La tributación se realizará conforme a la Ley del Impuesto sobre Vehículos y Embarcaciones de la República Popular China, su reglamento de aplicación y el resto de disposiciones vigentes, con tipos impositivos establecidos por las administraciones provinciales.
La principal excepción corresponde a los turismos eléctricos de batería y a los turismos de pila de combustible. Ambos seguirán sin pagar este impuesto porque la legislación china lo vincula a la cilindrada del motor térmico, un parámetro inexistente en estos vehículos.
En la práctica, el segmento más importante del mercado chino de vehículos eléctricos mantiene así una exención de facto, pese al endurecimiento general del régimen fiscal para otras tecnologías electrificadas.
Todo lo que debes saber para viajar con un coche eléctrico
El impuesto sobre vehículos y embarcaciones constituye un gravamen anual sobre la propiedad.
En el caso de un turismo equipado con un motor de combustión de entre 1,6 y 2,0 litros de cilindrada, la cuota anual oscila entre 360 y 660 yuanes, aproximadamente entre 53 y 97 dólares según las cifras recogidas en la información original, aunque la cuantía concreta depende de la provincia donde esté registrado el vehículo.
Las autoridades justifican el cambio argumentando que el contexto del mercado ha cambiado profundamente desde que estas ventajas fiscales fueron introducidas hace catorce años.
En la documentación oficial que acompaña al anuncio, el Ministerio de Finanzas sostiene que las políticas preferenciales han cumplido el objetivo para el que fueron diseñadas, favoreciendo la expansión de los vehículos de nuevas energías y de los modelos de bajo consumo durante una etapa decisiva para el desarrollo de la industria.
Sin embargo, el Gobierno considera que el sector ha alcanzado un grado de madurez suficiente como para iniciar una normalización progresiva de su tratamiento fiscal.
Según los datos oficiales citados por las autoridades, durante 2025 se vendieron en China 16,49 millones de vehículos de nuevas energías, que representaron más del 50 % de todas las ventas nacionales de automóviles nuevos.
La evolución del mercado durante 2026 refuerza esa percepción. Los datos de la Asociación China de Turismos (CPCA) muestran que la penetración de los vehículos de nuevas energías en el mercado minorista alcanzó un récord del 62,9 % en mayo, superando el umbral del 60 % por segundo mes consecutivo.
La progresión resulta especialmente significativa si se compara con ejercicios anteriores. Mientras en mayo de 2024 la cuota era del 47 %, un año después ascendía al 52,9 %, hasta alcanzar el 62,9 % registrado en 2026.
El crecimiento sostenido de esta tecnología ha reabierto además el debate sobre la estructura del sistema tributario aplicado al automóvil.
Las autoridades sostienen que muchos de estos vehículos ya no pueden considerarse productos que necesiten un apoyo fiscal extraordinario para estimular su adopción.
En el caso concreto de los híbridos enchufables, el Ministerio de Finanzas destaca que se trata de bienes de elevado valor económico.
Según las cifras oficiales correspondientes a 2025, el precio medio de venta de un turismo híbrido enchufable, incluidos los modelos de autonomía extendida, alcanzó los 218.000 yuanes, existiendo incluso modelos cuyo precio supera el millón de yuanes.
Desde esta perspectiva, el Ejecutivo considera que reintroducir el impuesto sobre estos vehículos contribuye a mejorar la equidad del sistema tributario y a reforzar la función redistributiva de la fiscalidad.
La argumentación oficial señala que estos automóviles, al igual que los vehículos impulsados exclusivamente por motores de combustión, constituyen activos patrimoniales de elevado valor y, por tanto, deben contribuir de manera similar al sistema impositivo.
La medida también debe interpretarse dentro de una estrategia más amplia de reducción gradual de los incentivos públicos al vehículo eléctrico.
Durante los últimos años, China ha ido eliminando progresivamente distintas ayudas directas a la compra conforme la industria consolidaba su liderazgo mundial tanto en producción como en ventas.
El nuevo ajuste fiscal continúa esa misma línea, desplazando el foco desde los incentivos destinados a estimular la demanda hacia un marco regulatorio más cercano al de un mercado plenamente desarrollado.
No obstante, el Gobierno ha optado por mantener intacta la situación de los turismos eléctricos de batería, precisamente el segmento que concentra la mayor parte del crecimiento reciente del mercado.
Al no disponer de motor térmico ni cilindrada, estos modelos quedan fuera del ámbito de aplicación del impuesto según la legislación vigente, por lo que seguirán disfrutando de una carga fiscal anual inexistente en este apartado.
El debate sobre la fiscalidad de los vehículos electrificados no se limita únicamente a los impuestos sobre la propiedad. El fuerte incremento de la cuota de mercado de los vehículos eléctricos también ha reavivado la discusión sobre la financiación de las infraestructuras viarias.
Cui Dongshu, secretario general de la Asociación China de Turismos (CPCA), planteó recientemente la necesidad de reformar el tradicional sistema de impuestos vinculados al consumo de carburantes.
Según su planteamiento, los vehículos eléctricos no consumen combustibles fósiles y, por tanto, no contribuyen mediante esos gravámenes al mantenimiento de las carreteras, pese a utilizar la infraestructura pública.
Cui Dongsh también apuntó que las baterías incrementan el peso de estos vehículos respecto a modelos equivalentes con motor de combustión, lo que podría traducirse en un mayor desgaste de la red viaria.
Aunque esta reflexión no forma parte del anuncio oficial publicado por los ministerios, sí refleja el contexto en el que se está desarrollando el debate sobre la futura fiscalidad del automóvil en China.
A medida que los vehículos electrificados pasan de ser una tecnología emergente a convertirse en la opción mayoritaria para millones de compradores, las autoridades comienzan a replantear mecanismos tributarios diseñados originalmente para un mercado dominado por motores de combustión.
El propio anuncio oficial deroga varios apartados del aviso conjunto publicado en 2018 por el Ministerio de Finanzas, la Administración Estatal de Impuestos, el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información y el Ministerio de Transporte, que regulaba las ventajas fiscales para vehículos de bajo consumo y de nuevas energías.
Con ello se cierra una etapa iniciada en 2012, cuando las exenciones fiscales constituían una herramienta clave para acelerar la implantación de tecnologías todavía incipientes y con costes significativamente superiores a los de los vehículos convencionales.
La decisión no supone, por tanto, el fin de todas las ventajas fiscales para la movilidad eléctrica en China, sino una diferenciación más clara entre tecnologías.
Los híbridos enchufables, los modelos de autonomía extendida y determinados vehículos comerciales electrificados pasarán a integrarse en un régimen tributario similar al del resto del parque automovilístico, mientras que los turismos eléctricos puros conservarán la exención derivada de la propia estructura del impuesto.
Este cambio refleja la evolución del mayor mercado mundial de vehículos electrificados hacia una fase de madurez en la que las políticas públicas dejan de centrarse exclusivamente en impulsar la adopción y comienzan a orientarse hacia la normalización del sistema fiscal.
Para fabricantes, consumidores e industria auxiliar, la medida anticipa una nueva etapa en la que el crecimiento del mercado dependerá cada vez menos de los incentivos y más de la competitividad de cada tecnología dentro de un marco regulatorio en transformación.
Fuente: cnevpsot.











