BYD hace la presentación oficial en España de la tecnología Flash Charging

Con una potencia de carga de 1.500 kW se recarga un coche eléctrico del 10 al 97% en tan solo 9 minutos.

La promesa de recargar un coche eléctrico con la misma rapidez que llenar un depósito de gasolina ha dejado de ser una quimera de laboratorio.

BYD acaba de demostrar en Madrid que su tecnología Flash Charging no solo funciona, sino que establece un nuevo estándar de velocidad en el mercado europeo.

Y lo ha hecho batiendo un récord que suena a ciencia ficción: cargar una batería de 122 kWh del 10% al 100% en apenas 8 minutos y 51 segundos.

La exhibición tuvo lugar durante la presentación oficial del Denza Z9 GT, la berlina shooting brake con la que la marca premium de BYD inicia su desembarco comercial en España.

Sobre el escenario montado en la capital española, los asistentes pudieron contemplar en directo cómo un vehículo eléctrico pasaba del 10% al 70% de carga en solo cinco minutos.

Pero el dato que realmente dejó boquiabiertos a los presentes llegó después: la batería alcanzó el 97% en nueve minutos, y el 100% en menos de nueve minutos.

Estamos hablando de cifras que desafían todo lo conocido hasta ahora en materia de recarga ultrarrápida. Y no se trata de un prototipo experimental ni de una batería pequeña diseñada para cargar deprisa.

El Denza Z9 GT monta una batería de 122 kWh, uno de las más grandes del mercado, pero solo es capaz de ofrecer 600 kilómetros de autonomía en condiciones reales.

Eso si, conseguir llenar semejante depósito energético en el tiempo que uno tarda en tomarse un café cambia radicalmente la conversación sobre la viabilidad del coche eléctrico para viajes largos.

Detrás de este salto tecnológico está la nueva generación de la Blade Battery, la batería con química de litio-ferrofosfato (LFP) que BYD ha perfeccionado durante seis años de investigación intensiva.

La compañía china ha logrado aumentar un 5% la densidad energética respecto a la primera generación sin sacrificar velocidad de carga, un equilibrio que los ingenieros de todo el mundo llevan años persiguiendo sin demasiado éxito.

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La clave reside en una arquitectura celular completamente rediseñada. BYD ha desarrollado un sistema de transporte iónico bautizado como FlashPass, que incorpora mejoras sustanciales en el cátodo, el ánodo y el electrolito.

El ánodo presenta una estructura tridimensional que facilita el movimiento de los iones de litio, mientras que el electrolito ha sido optimizado mediante inteligencia artificial para reducir la resistencia interna.

El resultado es una batería que absorbe electricidad a una velocidad vertiginosa sin generar el calor excesivo que normalmente limita las cargas rápidas.

Uno de los aspectos más impresionantes de la Blade Battery 2.0 es su comportamiento en condiciones extremas. BYD ha demostrado que el sistema mantiene su rendimiento incluso a temperaturas de -30 grados centígrados, pasando del 20% al 97% de carga en apenas doce minutos cuando el termómetro marca esas cifras polares.

Cualquiera que haya sufrido la degradación del rendimiento de su coche eléctrico en pleno invierno entenderá el valor de esta característica.

La seguridad no se ha quedado atrás en este proceso de desarrollo. La compañía asegura que la nueva batería ha superado pruebas de penetración con clavo incluso después de 500 ciclos de carga ultrarrápida, sin que se produjera incendio, humo o fuga térmica.

También ha resistido ensayos de cortocircuito múltiple y temperaturas superiores a los 700 grados sin sufrir deflagraciones. Son datos que cobran especial relevancia después de algunos incidentes recientes con baterías de otras marcas.

La ecuación de la carga ultrarrápida tiene dos variables fundamentales: la batería del vehículo y el cargador que suministra la electricidad.

De nada sirve tener una batería capaz de absorber 1.500 kW si la infraestructura no puede entregarlos. BYD lo sabe, y por eso ha desarrollado en paralelo su Flash Charger, un cargador capaz de suministrar hasta 1.500 kW de potencia mediante un único conector.

El diseño del Flash Charger revela una atención al detalle que escasea en muchos cargadores actuales. Su forma en T permite que el conector quede elevado, evitando que el cable arrastre por el suelo y acumule suciedad.

El sistema incorpora un carril que facilita mover el dispensador con comodidad, independientemente del lado en que el vehículo tenga su puerto de carga. Son detalles ergonómicos que parecen obvios pero que muchos fabricantes han pasado por alto durante años.

La tecnología también incorpora almacenamiento energético integrado. Las estaciones Flash Charging incluyen baterías internas que acumulan electricidad durante las horas de menor demanda, permitiendo después entregar potencias descomunales sin saturar la red eléctrica local.

Esta solución resuelve uno de los grandes problemas técnicos de la carga ultrarrápida: gestionar picos de demanda extremos sin provocar cortes o sobrecargas en la infraestructura eléctrica circundante.

BYD no se conforma con mostrar la tecnología y esperar a que otros la adopten. La compañía ha anunciado el despliegue más ambicioso de infraestructura de carga ultrarrápida que España ha visto hasta la fecha: 300 estaciones Flash Charging antes de que termine 2027.

Adicionalmente, Portugal recibirá 50 puntos más, completando un total de 350 instalaciones en la Península Ibérica.

El plan forma parte de una estrategia europea más amplia que contempla 3.000 estaciones en el continente antes de finalizar 2027, la mitad de las 6.000 que BYD prevé instalar fuera de China en ese mismo periodo.

Son cifras que sitúan al fabricante chino como uno de los principales operadores de infraestructura de recarga de Europa, compitiendo directamente con redes establecidas como Ionity, Fastned o los Supercharger de Tesla.

Y aquí llega uno de los aspectos más relevantes para el consumidor: las estaciones serán abiertas a cualquier vehículo eléctrico, no exclusivas de modelos BYD.

Cualquier coche con conector CCS podrá utilizarlas, aunque solo los vehículos preparados para admitir potencias muy elevadas podrán aprovechar todo su potencial.

BYD ha confirmado que el precio de la electricidad se mantendrá por debajo de los 0,50 euros por kWh, una tarifa significativamente inferior a la que cobran actualmente algunos operadores de recarga rápida.

Los clientes de vehículos Denza disfrutarán además de condiciones especiales. La marca ha anunciado 18 meses de recarga Flash Charging gratuita para los compradores de sus modelos, junto con un precio preferente que todavía no ha sido detallado públicamente.

Estas ventajas forman parte de la estrategia comercial para impulsar las ventas de Denza, la marca premium que BYD acaba de presentar oficialmente en Europa.

El honor de estrenar la tecnología Flash Charging en Europa recae sobre el Denza Z9 GT, una elegante berlina shooting brake que representa la apuesta de BYD por el segmento premium.

El Z9 GT no es el único modelo que Denza traerá a España. La marca también comercializará el D9, un gran monovolumen orientado al confort y los viajes de larga distancia, dirigido a un público que valora el espacio interior y las prestaciones por encima de consideraciones deportivas. Ambos vehículos comparten plataforma tecnológica y acceso a la red Flash Charging.

La red de concesionarios Denza en España arrancará con 13 puntos de venta distribuidos por las principales ciudades del país.

Entre los grupos que comercializarán la marca destacan Quadis en Barcelona y Valencia, Caetano en Málaga, Astara Retail en Madrid, Marcos Automoción en Murcia y Grupo Blendio en Barakaldo. El objetivo es expandir la red de forma progresiva conforme aumente la demanda.

BYD ha elegido cuidadosamente sus mercados prioritarios para el lanzamiento europeo de Denza. Además de España, la marca estará presente en Alemania, Francia, Italia y Reino Unido desde el primer momento, con planes de alcanzar cerca de 30 países europeos antes de finalizar 2026.

La estrategia refleja la ambición del fabricante chino por establecerse no solo como productor de vehículos eléctricos, sino como operador integral de movilidad eléctrica.

La tecnología llega además en un momento crucial para la industria europea. Mientras fabricantes tradicionales como Volkswagen, Mercedes o Stellantis luchan por sobrevivir a este cambio tecnológico, BYD continúa acelerando su expansión continental.

La llegada de los cargadores Flash Charging a Europa aumenta considerablemente la presión competitiva sobre operadores tradicionales y fabricantes del continente.

Hasta ahora, Tesla había marcado buena parte del ritmo tecnológico con su red Supercharger, que alcanza potencias de hasta 250 kW en sus versiones más avanzadas. Las cifras anunciadas por BYD multiplican por seis esa capacidad.

Ionity, la red de carga ultrarrápida respaldada por varios fabricantes europeos, ofrece actualmente cargadores de hasta 350 kW. Fastned, otro de los principales operadores del continente, maneja potencias similares.

Este salto tecnológico tiene implicaciones que van mucho más allá de la comodidad del usuario. La capacidad de BYD para ofrecer simultáneamente vehículos, baterías e infraestructura de carga le otorga un control sobre la cadena de valor que ningún fabricante puede igualar actualmente.