BMW anuncia un recorte de 8.000 empleos tras el desplome de sus beneficios

El crecimiento de las ventas de coches eléctricos en Europa no compensa la caída de las ventas de sus modelos de combustión en China.

BMW aprieta el acelerador de los recortes con un programa que eliminará 8.000 empleos en todo el mundo

El fabricante alemán BMW ha llegado a un acuerdo con el comité de empresa para implementar un programa de reestructuración de la plantilla que afectará a aproximadamente 8.000 puestos de trabajo a nivel global, concentrándose principalmente en Alemania.

La medida, presentada durante la publicación de los resultados financieros del primer semestre de 2026, forma parte de una estrategia para reducir costes en mil millones de euros anuales a partir de 2028, en respuesta a un entorno de mercado cada vez más hostil.

Milan Nedeljković, el nuevo CEO del grupo BMW, no esquivó la realidad durante la presentación: «La industria automotriz se enfrenta a desafíos que se intensifican: la intensa competencia global, el aumento de los requisitos reglamentarios regionales y las implicaciones de los conflictos geopolíticos darán forma a nuestro modelo de negocio en los próximos años».

Los números respaldan su diagnóstico. El beneficio antes de impuestos del grupo cayó un 29,4 por ciento en el primer semestre, hasta los 4.050 millones de euros, mientras que los ingresos descendieron un 8 por ciento hasta 62.270 millones de euros.

El margen EBIT del segmento automotriz se desplomó hasta el 2,3 por ciento en el segundo trimestre, una cifra que evidencia la magnitud del problema.

En ese mismo periodo, las entregas globales disminuyeron un 4,9 por ciento, hasta 590.947 vehículos, con China emergiendo como el punto más doloroso: las ventas en el gigante asiático se desplomaron un 30,2 por ciento en el segundo trimestre, alcanzando apenas 117.815 unidades.

El programa de recortes comenzará en octubre de este año y se extenderá hasta finales de 2027. Los despidos afectarán principalmente a la sede del grupo en Múnich y al Centro de Investigación e Innovación, apuntando específicamente a las divisiones administrativas y de desarrollo.

La producción en las plantas alemanas quedará excluida de los ajustes, una decisión que refleja la intención de BMW de mantener su capacidad manufacturera intacta mientras reduce la estructura organizativa.

BMW ha destinado aproximadamente mil millones de euros para financiar los paquetes de indemnización por despido voluntario, que se ofrecerán a alrededor de 40.000 de los 85.000 empleados en Alemania.

La compañía enfatiza que evitará despidos forzosos, optando por un enfoque socialmente responsable que incluye la no sustitución de puestos vacantes y programas de jubilación parcial.

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Martin Kimmich, presidente del Consejo General de Empresa, subrayó la diferencia del enfoque de BMW respecto a otros fabricantes alemanes: «Mientras en otros lugares hay una discusión pública sobre recortes de empleo, cierres de plantas o medidas de austeridad, nos hemos concentrado en crear seguridad para los empleados e implementar salvaguardas vinculantes».

Está situación se une a la de muchos otras empresas del sector del automóvil, Nissan, que anunció el despido de 9.000 empleados por no apostar por el coche eléctrico, o con Volvo, que despidió a 3.000 trabajadores en Suecia.

A pesar del panorama sombrío, BMW encuentra algunos destellos de esperanza en su transición eléctrica.

Las entregas de vehículos totalmente eléctricos en Europa aumentaron un 37,9 por ciento en el segundo trimestre, alcanzando 81.500 unidades.

El BMW iX3, primer modelo de la Neue Klasse, está en camino de alcanzar los 100.000 pedidos desde su lanzamiento, mientras que el BMW i3 registró una demanda inmediata tras iniciar su fase de pedidos anticipados en junio.

La marca MINI también aportó cifras positivas, con un incremento del 17,1 por ciento en las entregas del segundo trimestre, hasta 81.032 vehículos. Más de uno de cada tres MINI vendidos en el primer semestre era totalmente eléctrico, representando el 36,9 por ciento del total.

Sin embargo, estos avances no compensan el desplome en China, donde BMW enfrenta una feroz competencia de fabricantes locales como BYD.

El grupo confirma su guía para 2026, proyectando una ligera disminución en las entregas del segmento automotriz y un margen EBIT entre el 1 y el 3 por ciento, muy por debajo de los estándares históricos de la compañía.

BMW ha logrado reducciones en todas las áreas clave: el gasto en investigación y desarrollo cayó un 7,6 por ciento hasta 3.714 millones de euros en el primer semestre, mientras que el gasto de capital se redujo un 30,5 por ciento hasta 1.900 millones de euros.

Los gastos de ventas y administración disminuyeron un 6,1 por ciento, alcanzando 4.777 millones de euros.

Walter Mertl, miembro de la junta directiva responsable de Finanzas, señaló que tras ahorrar 2.500 millones de euros el año pasado, la compañía está «intensificando y acelerando nuestras medidas de eficiencia mientras implementamos medidas estructurales específicas».

El uso de inteligencia artificial en el desarrollo de vehículos ya genera ahorros, permitiendo ciclos más cortos en la validación virtual de vehículos.

Los recortes de BMW se suman a la tendencia de reestructuración que sacude a la industria automotriz alemana.

El sector enfrenta una tormenta perfecta de factores adversos: la transición eléctrica requiere inversiones masivas mientras los márgenes se comprimen, los fabricantes chinos ganan cuota de mercado con productos competitivos y más baratos, y los conflictos geopolíticos complican las cadenas de suministro.

Esta reestructuración marca un punto de inflexión para BMW, tradicionalmente vista como la más rentable de las marcas premium alemanas.

Que incluso BMW, con su sólida posición de mercado y su gama de productos, necesite recortar 8.000 empleos señala la profundidad de la crisis que atraviesa la industria automotriz europea.

La capacidad del grupo para ejecutar estos ajustes sin perder su ventaja tecnológica ni su capacidad de innovación determinará si puede mantener su posición de liderazgo en un mercado global cada vez más dominado por competidores asiáticos y por la electrificación acelerada del transporte.