Volvo lanzará un SUV eléctrico asequible para intentar frenar las pérdidas económicas

El nuevo Volvo EX50 tendrá arquitectura de 800 voltios y será clave para recuperar ventas tras el anuncio de 2.500 despidos.

Volvo ha anunciado la llegada de un nuevo modelo eléctrico asequible y de gran volumen para Europa en 2027, en medio de un drástico plan de recortes que incluye la supresión de 2.500 empleos a nivel mundial.

La medida responde a las importantes pérdidas registradas en el tercer trimestre de 2026, pese a la fuerte demanda del recién presentado EX60.

El fabricante sueco planea lanzar tres modelos durante 2027: uno destinado específicamente al mercado europeo y otros dos diseñados para China.

Este movimiento forma parte de la mayor ofensiva de productos de la marca hasta la fecha, con un total de 13 vehículos nuevos previstos antes de que finalice 2030.

El modelo europeo, al que los medios especializados ya se refieren como EX50, llegará después del verano de 2027.

Según la información disponible, será un vehículo espacioso y accesible económicamente, características fundamentales para competir en el segmento de mayor volumen del mercado.

Este nuevo EX50 podría acabar reemplazando al actual EX40, que todavía se basa en la antigua plataforma CMA con arquitectura eléctrica de 400 voltios. La diferencia técnica será sustancial, ya que el nuevo modelo utilizará la plataforma SPA3 de última generación.

La plataforma SPA3 se estrenó a principios de 2026 con el EX60 e incorpora un sistema eléctrico de 800 voltios. Esta tecnología permite tiempos de recarga significativamente más rápidos y autonomías superiores, dos aspectos críticos para la aceptación de los vehículos eléctricos entre el gran público.

Una característica distintiva de la SPA3 es el diseño Cell-to-Body, que integra la batería directamente en la estructura portante del vehículo.

Volvo ensambla internamente los paquetes de baterías utilizando celdas prismáticas de NMC de una única fuente, aunque recurre a varios proveedores para garantizar la continuidad del suministro.

Este enfoque de múltiples proveedores no afecta a las prestaciones del producto final. Los clientes reciben la misma densidad energética y características independientemente del origen de las celdas, aunque estas no pueden sustituirse individualmente debido a su fijación permanente a la carrocería.

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Como compensación por esta limitación técnica, Volvo ofrece una garantía de diez años para el conjunto de la batería. Sin embargo, la complejidad del diseño Cell-to-Body está ralentizando el aumento de la producción del EX60, modelo que ya acumula más de 50.000 pedidos en Europa.

La futura producción del nuevo modelo de gran volumen tendrá lugar en la nueva fábrica de Košice, en Eslovaquia. Esta planta cuenta con una capacidad anual de hasta 250.000 unidades y está específicamente diseñada para fabricar vehículos eléctricos basados en la plataforma SPA3.

La demanda de vehículos eléctricos de Volvo se mantiene sólida. Durante el tercer trimestre de 2026, los modelos eléctricos representaron el 45% de las ventas totales de la marca en Europa, una cifra notablemente alta que refleja el avance de la electrificación en el continente.

A pesar de estos datos positivos, Volvo se enfrenta a graves dificultades financieras. El tercer trimestre de 2026 cerró con pérdidas operativas de 3.700 millones de coronas suecas, equivalentes a unos 332,2 millones de euros, lo que supone un margen EBIT negativo del 5,6%.

Las causas de esta situación son múltiples. La intensa competencia en el sector, los aranceles comerciales, la eliminación de incentivos a la compra de vehículos eléctricos en algunos mercados y los efectos especiales relacionados con los créditos CAFE en Estados Unidos han impactado negativamente en los resultados.

Especialmente grave ha sido el desplome de las ventas en China, que cayeron casi un 50%. Este colapso en el mercado chino ha forzado a la dirección de la compañía a implementar un drástico programa de recortes adicional de 5.000 millones de coronas suecas, aproximadamente 449 millones de euros.

El plan de ahorro se concentra en costes indirectos y variables. Como parte de estas medidas, Volvo suprimirá unos 2.500 puestos de trabajo en todo el mundo, de los cuales 2.000 corresponden a Suecia, donde la marca tiene su sede central y principales instalaciones de producción.

Los recortes de personal se ejecutarán mediante la finalización de contratos con consultores externos, la reducción natural de plantilla sin cubrir nuevas vacantes y paquetes de indemnización por despido voluntario. Estas medidas se suman a los 3.000 despidos anunciados previamente.

Además del ajuste de personal, Volvo reducirá sus inversiones en aproximadamente un 30% respecto a los niveles de 2024. El objetivo es reducir el umbral de rentabilidad y garantizar un flujo de caja positivo que permita a la compañía atravesar este periodo de turbulencias.

La reorganización industrial también incluye la consolidación de la producción en cinco plantas principales a nivel mundial. Volvo está evaluando la posibilidad de compartir instalaciones de montaje con otras marcas de Geely, su empresa matriz china, específicamente en las fábricas de Chengdu y Gante.

Paralelamente, el fabricante trabaja en adaptaciones regionalizadas de sus productos para Estados Unidos y China.

Esta estrategia busca ajustar mejor la oferta a las particularidades de cada mercado y optimizar costes mediante una mayor localización de la producción.

Este anuncio ilustra la compleja realidad de la transición eléctrica para los fabricantes tradicionales.

Volvo mantiene su apuesta por la electrificación con nuevos modelos como el EX50 y una producción especializada en Eslovaquia, pero debe ajustar drásticamente su estructura de costes para mantenerse competitiva frente a rivales chinos y en un entorno de menor apoyo público a la movilidad eléctrica.