El grupo chino, uno de los mayores exportadores de automóviles, ha confirmado que Barcelona será el eje de toda su estrategia en Europa.

La compañía ha inaugurado su nuevo centro de investigación y desarrollo en el parque empresarial Arboretum de Cornellà y, al mismo tiempo, ha oficializado que la capital catalana acogerá a partir de 2027 la sede europea del fabricante.
La decisión supone consolidar a España como principal puerta de entrada de Chery al mercado europeo. No se trata únicamente de un centro técnico destinado a adaptar coches al gusto local.
La instalación catalana será el núcleo desde el que el grupo coordinará su crecimiento en el continente, gestionará la cadena de suministro, las relaciones institucionales, el cumplimiento normativo y el despliegue comercial de todas sus marcas.
La magnitud del movimiento quedó reflejada en la delegación desplazada a Barcelona por la compañía.
El acto estuvo encabezado por el presidente de Chery, Yin Tongyue, acompañado por el presidente de Chery International, Zhang Guibing, y por el vicepresidente ejecutivo de Chery International y consejero delegado para Europa, Zhu Shaodong.
También participaron representantes de la Generalitat, entre ellos el conseller d’Empresa i Treball, Miquel Sàmper.
La presencia de la cúpula directiva responde a la importancia estratégica de la operación. Según la propia compañía, es la primera vez que Chery establece fuera de China un centro regional de operaciones con vocación continental.
Hasta ahora, el fabricante había desarrollado estructuras comerciales y redes de distribución en distintos países, pero no había concentrado en una sola localización europea las funciones de gestión, ingeniería y coordinación.
El nuevo centro de I+D comenzará a operar este otoño. Situado en el parque empresarial Arboretum de Cornellà de Llobregat, ocupará parte de un complejo de más de 42.000 metros cuadrados y estará dedicado a adaptar los vehículos de las distintas marcas del grupo a los gustos y exigencias del mercado europeo.
Ese trabajo será especialmente importante para Omoda, Jaecoo, Lepas y Ebro, las cuatro enseñas que Chery ya comercializa o comenzará a comercializar en España y otros mercados europeos.
En los próximos meses también está prevista la llegada de iCaur y Exlantix, ampliando todavía más el abanico de marcas con las que el fabricante quiere cubrir desde el segmento generalista hasta propuestas de carácter más tecnológico o premium.
El papel del centro catalán será revisar aspectos clave de los vehículos antes de su lanzamiento en Europa. La puesta a punto de suspensiones, dirección, tacto de conducción, aislamiento, calidad percibida o calibración de sistemas electrónicos suele diferir de forma notable entre el mercado chino y el europeo.
Chery quiere evitar el error de trasladar directamente a Europa coches desarrollados para China sin una adaptación profunda.
La compañía ya cuenta con otro centro de investigación y desarrollo en Alemania, pero el de Barcelona tendrá un peso creciente dentro de la estructura del grupo.
Según distintas fuentes, la instalación catalana se convertirá en referencia para todos los modelos destinados al sur de Europa y, a medio plazo, también para parte del resto del continente.
Uno de los elementos clave será la colaboración con Idiada. El fabricante ha cerrado un acuerdo con la empresa catalana para utilizar sus instalaciones de pruebas y validación.
Esto permitirá acelerar el desarrollo de los modelos y someterlos a ensayos específicos para el mercado europeo, desde comportamiento dinámico hasta homologaciones, emisiones, seguridad o resistencia.
La entrada en funcionamiento del centro de I+D se producirá aproximadamente un año más tarde de lo previsto inicialmente.
Los primeros planes contemplaban que las instalaciones estuvieran operativas a finales de 2025, pero finalmente arrancarán en otoño de 2026. Aun así, el retraso no parece haber alterado la hoja de ruta general del grupo, que mantiene intacta su apuesta por Barcelona.
Más allá del centro técnico, Chery ha confirmado que su sede europea se instalará en la capital catalana a partir del próximo año.
La ubicación definitiva todavía no ha sido desvelada, aunque la compañía ha avanzado que estará próxima a la Zona Franca, donde ya opera junto a Ebro.
Desde esa sede se coordinarán las operaciones comerciales, las finanzas, los asuntos públicos, el cumplimiento regulatorio y la cadena de suministro de todas las actividades europeas del grupo.
El objetivo es centralizar la toma de decisiones y mejorar la capacidad de respuesta frente a los rápidos cambios del mercado europeo y de su normativa.
“Éste no es sólo un hito importante en la trayectoria global de Chery Auto, sino que también marca una nueva etapa en nuestro compromiso a largo plazo con Europa”, afirmó Yin Tongyue durante la inauguración.
El directivo insistió en que la tecnología seguirá siendo el principal eje de la estrategia de la empresa. “Como empresa nacida en China y en crecimiento global, Chery Auto siempre ha apostado por la tecnología. Nuestro objetivo es construir una marca automotriz competitiva a nivel global”.
La elección de Barcelona no es casual. España se ha convertido en el principal laboratorio europeo de Chery desde que el grupo alcanzó un acuerdo con EV Motors para reactivar la histórica planta de Ebro en la Zona Franca.
La fábrica comenzó inicialmente ensamblando modelos de la marca española derivados de la gama Tiggo de Chery, pero durante 2026 iniciará también la producción de vehículos de Omoda y Jaecoo.
La planta barcelonesa atraviesa además una segunda fase de desarrollo. Hasta ahora, la actividad se había limitado principalmente al ensamblaje final de vehículos a partir de kits procedentes de China.
Sin embargo, la fábrica empezará este mismo año a incorporar procesos industriales de mayor valor añadido, incluyendo soldadura, pintura y montaje completo.
La nueva línea M1, actualmente en desarrollo, permitirá aumentar la capacidad de producción de la planta desde 6 hasta 20 vehículos por hora.
Esa ampliación resulta fundamental para sostener el crecimiento comercial que Chery espera registrar en Europa durante los próximos años.
La visita de Yin Tongyue a Barcelona incluyó precisamente un recorrido por las instalaciones de Ebro en la Zona Franca. Allí fue recibido por el presidente de EBRO EV Motors, Rafael Ruiz, con quien revisó el estado de la planta y la evolución de los trabajos de industrialización. Durante la visita, además, se entregaron seis unidades del Ebro s700 PHEV a los Mossos d’Esquadra.
El vínculo entre Chery y las instituciones catalanas también se ha reforzado en los últimos meses. La decisión de instalar la sede europea en Barcelona se terminó de consolidar tras el viaje realizado por el president de la Generalitat, Salvador Illa, a China el pasado mes de agosto.
Durante aquella visita, Illa mantuvo una reunión con Yin Tongyue en la sede de Chery en Wuhu, encuentro del que salió el compromiso de establecer el cuartel general europeo en Cataluña.
La relación institucional parece haber sido uno de los factores decisivos para la multinacional. Zhu Shaodong reconoció recientemente que España ofrece un entorno especialmente favorable para la expansión del grupo.
“La experiencia que tenemos con España es muy buena, nos entendemos muy bien con los gobiernos y eso es muy importante. Hablamos el mismo lenguaje. Estamos muy contentos con el papel que han desempeñado Omoda, Jaecoo y también Ebro”, explicó el directivo.
Ese buen comportamiento comercial ha sido determinante. España se ha convertido en uno de los mercados donde Omoda y Jaecoo han logrado una acogida más rápida dentro de Europa.
El grupo considera que el mercado español puede servir como plataforma de lanzamiento para el resto del continente, especialmente por el crecimiento de los SUV híbridos enchufables y eléctricos en el sur de Europa.
Por eso Chery aprovechará también Barcelona para introducir nuevas marcas. Lepas desembarcará este mismo año con el objetivo de cubrir nuevos segmentos de mercado.
Más adelante llegarán iCaur y Exlantix, ampliando la presencia del grupo en categorías que van desde modelos urbanos y SUV compactos hasta propuestas más orientadas al lujo y la electrificación.
En paralelo, sigue abierta otra cuestión importante para el futuro industrial de Chery en España: la posible creación de una planta de ensamblaje de baterías.
La idea ha aparecido en distintas ocasiones en los planes del grupo, aunque por ahora no existe una confirmación oficial. Si finalmente se materializara, supondría un nuevo paso en la localización industrial de la compañía y reforzaría todavía más el papel de Barcelona dentro de su estructura europea.
La apuesta de Chery por Barcelona llega en un momento en el que los fabricantes chinos están acelerando su desembarco en Europa.
La imposición de aranceles a los vehículos importados desde China está empujando a muchas marcas a buscar producción local.
En ese contexto, disponer de una planta en la Zona Franca, un centro de I+D en Cornellà y una futura sede europea en Barcelona permite a Chery adelantarse a gran parte de sus competidores.
Para Cataluña y para la industria española del automóvil, el movimiento también tiene una lectura relevante. La llegada de un fabricante con capacidad para coordinar desde aquí todas sus operaciones europeas implica atraer ingeniería, empleo cualificado, desarrollo tecnológico y una cadena de suministro asociada.
No se trata sólo de ensamblar coches, sino de incorporar actividades de diseño, validación y gestión que tradicionalmente estaban reservadas a otros países europeos.
La importancia de esta operación no reside únicamente en cuántos coches podrá vender Chery en Europa. Lo verdaderamente significativo es que el grupo ha decidido situar en Barcelona el centro desde el que piensa construir su presencia continental durante la próxima década.
En un momento de transformación acelerada para la industria del automóvil, con la electrificación y la llegada de nuevos fabricantes chinos alterando el equilibrio tradicional, la capital catalana pasa a ocupar un papel que hasta hace pocos años parecía reservado a Alemania, Francia o Reino Unido.







