La compañía china, en plena expansión, prevé arrancar la fabricación en serie en octubre de 2026, con la planta de Figueruelas, en Zaragoza, como epicentro de este despliegue industrial.

Leapmotor ya ha puesto fecha a uno de los movimientos más relevantes de su estrategia internacional: el inicio de la producción de coches eléctricos en España.
Aunque durante meses la ubicación concreta ha estado rodeada de cierta ambigüedad en algunas comunicaciones, lo cierto es que el grupo automovilístico ya ha confirmado que será esta histórica factoría aragonesa la que asuma el papel de hub europeo para la marca.
El proyecto no llega solo ni es improvisado. Forma parte de una hoja de ruta cuidadosamente trazada en la que Leapmotor busca replicar en Europa el crecimiento experimentado en China, apoyándose en la infraestructura, el conocimiento industrial y la red comercial de Stellantis.
Esta colaboración, que incluye participación accionarial y una empresa conjunta para mercados internacionales, empieza ahora a materializarse con decisiones tangibles.
La producción local no solo permitirá acortar distancias logísticas, sino también sortear los aranceles que gravan la importación de vehículos eléctricos desde China, un factor clave en la competitividad de precios.
El calendario industrial revela un despliegue progresivo pero ambicioso. El primer modelo en salir de las líneas de montaje españolas será el Leapmotor B10, un SUV compacto concebido con vocación global.
Su producción marcará el inicio de una ofensiva que continuará con otros modelos en los años siguientes. Entre ellos figura el Leapmotor B05, un compacto de tipo hatchback cuya fabricación a gran escala está prevista para 2027, tras una fase de pruebas que comenzará en junio de 2026.
A estos se sumarán más adelante otros vehículos como el B03X y el A05, reflejando una estrategia que abarca varios segmentos clave del mercado europeo.
Más allá de los modelos, el verdadero alcance del proyecto se entiende al observar el ecosistema industrial que se está construyendo alrededor de Zaragoza.
La producción de vehículos irá acompañada de una cadena de suministro cada vez más localizada.
Un ejemplo significativo es la empresa conjunta formada por el grupo chino Duoli Technology y la española Fagor Ederlan, que comenzará a fabricar componentes de chasis en julio de 2026.
Este movimiento anticipa una integración progresiva de proveedores que permitirá reducir costes, mejorar la eficiencia y reforzar el tejido industrial local.
Otro pilar fundamental será el suministro de baterías. La planta de CATL destinada a abastecer estos modelos avanza en su desarrollo y ya tiene marcadas sus propias fechas clave: la producción de prueba del primer paquete de baterías está prevista para abril, mientras que la fabricación en serie arrancará en julio de 2026.
Este calendario encaja con el resto de hitos del proyecto y subraya la importancia de contar con una base energética cercana, en un momento en el que la cadena de valor de las baterías se ha convertido en un elemento estratégico para la industria del automóvil.
El enfoque elegido para la producción también resulta relevante. El sistema de ensamblaje por kits permitirá aprovechar la infraestructura existente en Figueruelas y acelerar los tiempos de implantación.
Al mismo tiempo, facilita una transición progresiva hacia mayores niveles de localización, en función de cómo evolucione la demanda y la red de proveedores.
Este modelo híbrido refleja una estrategia pragmática: entrar rápido en el mercado europeo sin renunciar a una industrialización más profunda a medio plazo.
En paralelo al despliegue industrial, Leapmotor atraviesa un momento financiero decisivo. La compañía ha cerrado 2025 con un beneficio neto de 78,31 millones de euros, un giro notable respecto a las pérdidas de 352 millones registradas el año anterior.
Este cambio no es menor y responde a varios factores: la mejora de su gama de productos en China, una mayor eficiencia productiva y el inicio de su expansión internacional.
En este contexto, la alianza con Stellantis ha sido determinante, aportando no solo capacidad industrial, sino también acceso a mercados y ცოდ conocimiento regulatorio.
El objetivo declarado es ambicioso: alcanzar el millón de unidades vendidas a nivel global para finales de 2026. Europa, y especialmente España, jugarán un papel central en este plan.
La producción local permitirá a Leapmotor competir en igualdad de condiciones con otros fabricantes ya establecidos en el continente, tanto europeos como asiáticos, en un entorno cada vez más exigente en términos de कीमत, tecnología y cumplimiento normativo.
El impacto en la planta de Figueruelas también merece atención. Históricamente vinculada a modelos de gran volumen como el Opel Corsa, esta factoría se enfrenta ahora a una nueva etapa en la que convivirán vehículos de distintas marcas bajo el paraguas de Stellantis.
La llegada de Leapmotor garantiza carga de trabajo y abre la puerta a una diversificación productiva que puede ser clave para su futuro.
No obstante, el proceso no está exento de tensiones, especialmente en lo relativo a la organización laboral y la participación de personal desplazado desde China, un aspecto que ya ha generado debate.
En términos de producto, la ofensiva de Leapmotor apunta directamente al corazón del mercado europeo. El B10 será el punto de partida, pero la mirada está puesta en segmentos de alto volumen como el de los utilitarios eléctricos.
En este contexto aparece el Leapmotor A05, un modelo urbano que en Europa adoptará previsiblemente la denominación B03. Con una longitud en torno a los 4,20 metros y planteamientos similares a los de modelos como el Renault 5 o los futuros Volkswagen eléctricos del segmento B, este vehículo podría convertirse en una de las piezas clave de la estrategia comercial de la marca.
Aunque todavía no se han confirmado todos sus detalles técnicos, se espera que el A05/B03 cuente con versiones de hasta 122 CV y autonomías en el entorno de los 300 a 400 kilómetros bajo ciclo WLTP.
Estas cifras lo situarían en una posición competitiva dentro de un segmento que está experimentando un renacimiento impulsado por la electrificación. La combinación de diseño, prestaciones y, previsiblemente, un precio ajustado será determinante para medir su impacto real en el mercado.
La estrategia de Leapmotor no es un caso aislado, sino parte de una tendencia más amplia. Varios fabricantes chinos están optando por establecer producción en Europa como respuesta a un entorno comercial cada vez más proteccionista.
España, con una sólida tradición automovilística, una red de proveedores consolidada y costes energéticos relativamente competitivos gracias al peso de las renovables, se presenta como un destino especialmente atractivo. La llegada de estos proyectos refuerza su posición en el mapa industrial europeo, pero también plantea nuevos desafíos en términos de competencia y adaptación.
En este contexto, la iniciativa conjunta de Stellantis y Leapmotor adquiere una dimensión que va más allá de una simple inversión industrial.
Representa un punto de encuentro entre dos modelos industriales y dos velocidades de desarrollo: la experiencia de los fabricantes tradicionales europeos y la agilidad de las nuevas marcas chinas.
El resultado de esta combinación será observado de cerca por el resto del sector, que busca fórmulas para mantenerse competitivo en plena transición hacia el vehículo eléctrico.
Lo que ocurra en Zaragoza a partir de octubre será, por tanto, algo más que el inicio de una nueva línea de producción.
Será una prueba de hasta qué punto estas alianzas pueden redefinir el equilibrio de fuerzas en la industria del automóvil en Europa.
Para el usuario final, la consecuencia más visible podría ser una mayor oferta de vehículos eléctricos a precios más competitivos. Para la industria, en cambio, el reto será adaptarse a un escenario en el que las fronteras entre fabricantes tradicionales y nuevos actores son cada vez más difusas.







