Uruguay se está consolidando como el mercado de referencia para la movilidad eléctrica en América Latina.

Los datos correspondientes a mayo de 2026 muestran un nuevo salto en la adopción del coche eléctrico, con los vehículos 100% eléctricos (BEV) alcanzando una cuota de mercado del 41,2%, mientras que los híbridos enchufables (PHEV) y los eléctricos de autonomía extendida (EREV) añadieron tan solo un 3,3%.
La perspectiva de crecimiento sitúa al país muy cerca de superar el simbólico umbral del 50%, si se mantiene la tendencia observada durante los últimos meses.
El crecimiento también se refleja en el volumen de ventas. Durante mayo se matricularon 2.888 vehículos eléctricos, convirtiéndose en el tercer mes consecutivo en el que el mercado supera las 2.000 unidades.
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De ese total, 2.675 correspondieron a eléctricos de batería, mientras que 213 fueron híbridos enchufables o eléctricos de autonomía extendida, una categoría que comenzó a contabilizarse oficialmente este año.
La evolución del mercado confirma una aceleración muy rápida. En enero los eléctricos puros ya habían superado por primera vez el 30% de cuota de mercado, un registro que volvió a mejorar en abril con un 33% y que ahora alcanza el 41,2% en mayo.
Si se suman todas las tecnologías enchufables, Uruguay se acerca a niveles de penetración que hasta ahora solo habían logrado algunos de los mercados más avanzados del mundo.
Pero quizá el dato más relevante no sea únicamente el crecimiento del coche eléctrico, sino el impacto que está teniendo sobre las tecnologías tradicionales.
A diferencia de lo que ocurre en muchos países, donde el crecimiento del vehículo eléctrico se produce paralelamente a un aumento del mercado total sin afectar todavía a los modelos de combustión, Uruguay empieza a mostrar un cambio estructural.
Entre 2024 y 2026 el mercado de automóviles creció un 23%, pero durante ese mismo periodo las ventas conjuntas de vehículos de combustión e híbridos convencionales descendieron un 15%.
La tendencia apunta a que los modelos con motor térmico podrían seguir perdiendo peso de forma acelerada durante los próximos años.
Las previsiones recogidas en el informe indican que, si se mantiene el ritmo actual, estas tecnologías podrían reducir su participación en más de un 50% antes de finalizar la década.
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El mercado también está cambiando desde el punto de vista de los fabricantes. BYD continúa siendo la marca más vendida de Uruguay, aunque su dominio ya no es tan abrumador como hace apenas dos años.
En 2024 la firma china concentraba alrededor del 70% del mercado eléctrico, mientras que en 2026 su participación se ha reducido hasta aproximadamente el 27%.
Esta caída no responde a un descenso de sus ventas, sino a la llegada de numerosos competidores que están ampliando la oferta disponible.
Geely se consolida como segunda marca del mercado, mientras que Chevrolet ocupa la tercera posición gracias al impulso de modelos como el Spark EUV y el Captiva EV.
Uno de los protagonistas del año está siendo Dongfeng, cuya expansión se apoya en propuestas asequibles como el Nammi y el Viggo, dos modelos que están encontrando una buena acogida entre los compradores uruguayos y que contribuyen a diversificar un mercado que hasta hace poco estaba claramente dominado por BYD.
El caso de Uruguay resulta especialmente interesante porque combina varios factores estructurales que favorecen la electrificación.
Uno de ellos es el elevado precio de los combustibles. El país registra algunos de los costes de la gasolina más altos del continente, lo que mejora la competitividad económica del vehículo eléctrico frente a las alternativas de combustión.
A ello se suma un sistema eléctrico con una elevada presencia de energías renovables y la ausencia de reservas propias de petróleo, una circunstancia que obliga al país a importar los combustibles fósiles que consume.
La creciente oferta de vehículos eléctricos también está desempeñando un papel decisivo. La llegada de nuevos fabricantes y de modelos en segmentos cada vez más variados está aumentando la competencia y reduciendo la dependencia de una única marca, favoreciendo además la aparición de opciones más asequibles para un mayor número de compradores.
El informe también destaca que la infraestructura de recarga resulta suficiente para sostener el crecimiento actual, aunque señala que necesitará una modernización para acompañar la rápida expansión del parque eléctrico durante los próximos años.
Los resultados de mayo confirman que Uruguay ha dejado de ser una promesa para convertirse en uno de los mercados más avanzados de América Latina en adopción del vehículo eléctrico.
Con una cuota de eléctricos puros superior al 40% y un descenso ya visible en las ventas de modelos con motor de combustión, el país está demostrando que una combinación de electricidad renovable, combustibles caros y una oferta competitiva puede acelerar la transición mucho más rápido de lo previsto.
Si la evolución registrada durante los primeros meses de 2026 continúa, no sería extraño que Uruguay consiguiera superar el 50% de cuota de mercado para los vehículos enchufables en alguno de los próximos meses, reforzando su posición como uno de los casos más destacados de electrificación del automóvil a nivel internacional.











