Ya está aquí el Citroën AMI 2025, el cuadriciclo eléctrico más gamberro con llamativas versiones SUV y Buggy.

Citroën vuelve a agitar la movilidad urbana con una propuesta tan atrevida como inesperada: el nuevo AMI 2025. Y esta vez no lo hace con un simple rediseño.
La marca francesa ha presentado es una auténtica revolución en miniatura: un cuadriciclo eléctrico que no se conforma con circular por la ciudad, sino que ahora también quiere devorar caminos con espíritu aventurero. Todo esto, manteniendo su precio base por debajo de los 8.000 euros. ¿Demasiado bueno para ser verdad?
Este nuevo AMI se presentará oficialmente en junio, pero los pedidos ya se pueden realizar desde el 6 de mayo. Las primeras entregas están previstas para agosto.
Con más de 75.000 unidades vendidas desde su lanzamiento, el AMI no solo ha calado entre los más jóvenes, sino que se ha convertido en una referencia en la micromovilidad. Ahora, con esta nueva generación, Citroën pretende demostrar que la movilidad eléctrica no tiene por qué ser aburrida.
Lo más llamativo de esta nueva gama es sin duda el AMI Buggy. Un modelo que rompe todas las convenciones del segmento. Sin puertas, sin techo, con barras laterales en lugar de cerramientos y una actitud que grita libertad. ¿Es un coche?, ¿es un quad?, ¿un experimento?. Sea lo que sea, no pasa desapercibido. Citroën se inspira en los míticos buggies playeros para dar forma a este modelo que convierte lo funcional en divertido.
El AMI Buggy es la versión sin filtros del modelo original. Incorpora llantas doradas de 14 pulgadas, pasos de rueda sobredimensionados, un alerón trasero y una estética gamberra que poco tiene que ver con los cuadriciclos tradicionales.
A pesar de su apariencia despreocupada, sigue siendo un vehículo eléctrico 100% funcional, con la ventaja añadida de que puede conducirse desde los 15 años y sin carnet de coche en varios países europeos.
Pero si el Buggy ya era rompedor, la edición especial Palmeira sube aún más la apuesta. En este modelo, el amarillo invade todo: exterior, interior y hasta los detalles funcionales.
El equipamiento también se refuerza: múltiples compartimentos, soportes para smartphone, conectividad con la app My Ami Play y un detalle que solo puede haber salido de la mente de un diseñador que decidió divertirse: Andy, un mini robot que se convierte en copiloto decorativo y se mueve con el coche. Sí, un robot. Porque por qué no.
La versión Palmeira arranca en 9.990 euros, mientras que el Buggy básico se puede adquirir desde 9.590 euros. El modelo estándar, más cercano al AMI original, mantiene su precio en los 7.990 euros. Una gama para todos los gustos, desde el usuario urbano que quiere algo barato y ecológico, hasta el joven que busca un vehículo con el que marcar estilo.
Además, los acabados permiten un alto grado de personalización, con paquetes decorativos como Spicy, Icy y Minty, que añaden color y textura tanto al interior como al exterior. El acabado “Night Sepia”, una tonalidad oscura y sofisticada, aporta una estética más madura para quienes no quieren parecer sacados de un videojuego.
Con solo 2,41 metros de largo, el AMI es literalmente el rey del aparcamiento imposible. Y aunque sus 75 km de autonomía puedan parecer pocos, son más que suficientes para los trayectos urbanos diarios. Se recarga en solo 4 horas con un enchufe doméstico, lo que refuerza su perfil de solución práctica, sin complicaciones ni infraestructuras costosas.
Este vehículo no necesita carnet de coche y puede ser conducido por menores de edad en varios países. En un momento donde los patinetes y scooters eléctricos dominan la movilidad juvenil, el AMI ofrece una alternativa segura, estable y con mucho más estilo.
Con las ciudades cada vez más cerradas al tráfico convencional, los coches eléctricos pequeños, baratos y sin complejidades pueden tener más recorrido del que imaginamos.
Lo que está caro es que el nuevo AMI no solo mantiene su compromiso con la movilidad eléctrica accesible, sino que se atreve a darle una vuelta más, explorando territorios que otros fabricantes ni siquiera se han planteado.
El resultado es un vehículo que rompe moldes, levanta cejas y, lo más importante, invita a replantearnos qué entendemos por coche urbano.
La movilidad sostenible no tiene por qué ser gris, aburrida o limitada. Y con el AMI Buggy, Citroën lanza un mensaje claro: divertirse también es ecológico.
¿Es el AMI Buggy un juguete para adultos?. ¿O es, de hecho, la respuesta a una nueva necesidad de libertad urbana?. ¿Estamos ante una tendencia real o simplemente ante un movimiento de marketing muy bien ejecutado por Citroën?.
Sea como sea, la marca ha conseguido algo que pocas logran hoy: hacer que un cuadriciclo de menos de 10.000 euros que sea objeto de deseo.