La nueva plataforma MEB+ del Grupo Volkswagen debutará con el SUV eléctrico de mayor tamaño de la marca checa.

Škoda ya tiene prácticamente listo el que será su nuevo buque insignia eléctrico. El próximo 23 de junio, la marca checa desvelará oficialmente el Peaq, un SUV de gran tamaño llamado a completar la gama eléctrica de la compañía en el segmento superior y que llegará al mercado a partir de mediados de 2026.
Antes de ese estreno mundial, el fabricante ha querido mostrar algunos detalles del intenso programa de desarrollo al que ha sometido a este modelo, una fase de validación que ha acumulado más de 1,5 millones de kilómetros de pruebas en tres continentes y que ha llevado a los prototipos desde el desierto de Arizona hasta regiones situadas 200 kilómetros al norte del Círculo Polar Ártico.
La magnitud del proyecto refleja la importancia estratégica que tendrá el Peaq dentro de la ofensiva eléctrica de Škoda. Con una longitud cercana a los 4,90 metros y una distancia entre ejes de 2,97 metros, el nuevo SUV se convertirá en el modelo más grande y espacioso de la gama de la firma checa.
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Además, será uno de los primeros vehículos de la marca en aprovechar la plataforma MEB+, la evolución de la arquitectura eléctrica desarrollada por el Grupo Volkswagen para su nueva generación de vehículos de cero emisiones.
Según la información facilitada por la compañía, los equipos de desarrollo han combinado pruebas físicas en condiciones reales con herramientas de simulación digital avanzada y sistemas de computación de alto rendimiento.
El objetivo ha sido validar el funcionamiento de todos los componentes clave del vehículo, desde la batería y el sistema de propulsión hasta los elementos de confort, climatización, seguridad y resistencia estructural.
La fase de ensayos en carretera y en entornos reales ha sido especialmente extensa. Los prototipos del Peaq han circulado por Europa, África y Norteamérica, enfrentándose a escenarios climáticos radicalmente opuestos para comprobar la fiabilidad de los sistemas eléctricos y mecánicos en situaciones que van mucho más allá de las condiciones habituales de uso.
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Uno de los focos principales del programa se desarrolló en el desierto de Arizona. Allí, los vehículos fueron sometidos a temperaturas extremas, elevados niveles de radiación solar y grandes cantidades de polvo en suspensión.
De acuerdo con Škoda, algunos prototipos permanecieron expuestos durante doce meses a una intensa luz solar con el fin de evaluar la resistencia de la pintura exterior y la durabilidad de los materiales plásticos utilizados en la carrocería y el habitáculo.
Las pruebas en estas condiciones también permitieron analizar el comportamiento de los sistemas de refrigeración, un aspecto especialmente relevante en los vehículos eléctricos. Los ingenieros supervisaron la gestión térmica de la batería de alto voltaje, el rendimiento de la electrónica de potencia y la capacidad de los sistemas de climatización para mantener unas condiciones de funcionamiento adecuadas incluso bajo temperaturas extremas.
Los frenos, la suspensión y el chasis también fueron sometidos a importantes exigencias durante las jornadas de conducción en calor extremo. Además, las pruebas en carreteras sin asfaltar, pistas de tierra y recorridos de grava sirvieron para verificar el sellado del habitáculo frente al polvo y comprobar la resistencia de los elementos metálicos y plásticos de la carrocería ante el impacto constante de piedras y partículas proyectadas durante la marcha.
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En el extremo opuesto, los equipos de desarrollo trasladaron el programa de validación a regiones cercanas al Ártico, donde las temperaturas llegaron a descender hasta los -40 grados centígrados. En estos escenarios, el interés se centró en aspectos que resultan críticos para cualquier vehículo eléctrico que deba operar en climas severos.
Las pruebas incluyeron la evaluación del arranque en frío, la eficiencia de la calefacción del habitáculo y la rapidez de descongelación del parabrisas.
También se examinó el comportamiento de la batería y de los sistemas electrónicos bajo temperaturas extremadamente bajas, así como el funcionamiento de los asistentes de conducción y los controles de estabilidad y tracción sobre superficies cubiertas de nieve o hielo.
La marca prestó especial atención al agarre, la estabilidad y la capacidad de respuesta del vehículo en condiciones de baja adherencia. La visibilidad, el confort térmico de los ocupantes y la eficacia de los distintos sistemas de seguridad activa formaron igualmente parte de un programa diseñado para reproducir algunas de las situaciones más exigentes que pueden encontrarse los usuarios en el mundo real.
Según explicó Johannes Neft, miembro del Consejo de Administración de Škoda Auto responsable de Desarrollo Técnico, el Peaq es el resultado de un proceso de validación especialmente exhaustivo.
El directivo destacó que los ingenieros verificaron tanto la funcionalidad como la durabilidad de todos los componentes fundamentales del vehículo mediante pruebas realizadas en laboratorios, cámaras climáticas, túneles de viento y condiciones reales de circulación. El objetivo era garantizar que todos los sistemas funcionasen de manera fiable incluso en los entornos más extremos.
Junto a las pruebas físicas, el fabricante recurrió de forma intensiva al desarrollo virtual. Las simulaciones digitales permitieron recrear miles de escenarios de conducción imposibles o muy costosos de reproducir en carretera.
Estas herramientas se utilizaron especialmente para optimizar la eficiencia energética, la aerodinámica, la gestión térmica y la calibración de los sistemas electrónicos.
La utilización de computación avanzada ha adquirido una importancia creciente en la industria del automóvil, especialmente en el desarrollo de vehículos eléctricos. Gracias a estos sistemas, los fabricantes pueden acelerar los ciclos de validación y detectar posibles problemas antes de construir prototipos físicos, reduciendo costes y tiempos de desarrollo sin renunciar a los niveles de exigencia requeridos.
Desde el punto de vista técnico, el Peaq representa un importante salto adelante para la marca. La plataforma MEB+ permitirá incorporar motores eléctricos de nueva generación y baterías de mayor densidad energética. Škoda ya ha adelantado que las versiones superiores superarán los 600 kilómetros de autonomía WLTP, una cifra que lo situará entre los SUV eléctricos familiares con mayor alcance de su categoría.
La gama estará compuesta inicialmente por tres variantes mecánicas. La versión Peaq 60 contará con tracción trasera, una potencia de 150 kW y una batería de 63 kWh. Su autonomía superará los 460 kilómetros y será capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 8,6 segundos.
Por encima se situará el Peaq 90, también con tracción trasera, una potencia de 210 kW y una batería de 91 kWh. En este caso, la autonomía homologada superará los 600 kilómetros y la aceleración hasta los 100 km/h se completará en 7,1 segundos.
La versión más prestacional será el Peaq 90x, equipada con tracción total, una potencia de 220 kW y la misma batería de 91 kWh. Su autonomía también superará los 600 kilómetros, mientras que el tiempo de aceleración de 0 a 100 km/h quedará reducido a 6,7 segundos.
Las tres variantes compartirán una capacidad de carga rápida que permitirá recuperar del 10 al 80% de la batería en menos de media hora. Las versiones de mayor batería necesitarán menos de 28 minutos para completar esa operación, mientras que la variante de acceso lo hará en menos de 27 minutos.
Otro de los aspectos destacados será la habitabilidad. Škoda afirma que el Peaq ofrecerá configuraciones para cinco o siete pasajeros y aprovechará una distancia entre ejes cercana a los tres metros para maximizar el espacio disponible.
La marca asegura que los ocupantes de la segunda y tercera fila disfrutarán de un espacio para las piernas especialmente generoso, mientras que la última fila ofrecerá una altura libre suficiente para mejorar el confort durante los desplazamientos.
El nuevo SUV también incorporará el sistema de suspensión adaptativa DCC, diseñado para ajustar el comportamiento dinámico en función del tipo de conducción y de las condiciones de la carretera.
A ello se sumarán las tradicionales soluciones prácticas “Simply Clever” que caracterizan a la marca. Entre las novedades adelantadas figura un sistema de limpiaparabrisas con los chorros de agua integrados en los propios brazos, eliminando los conductos convencionales situados en el capó.
El estreno mundial tendrá lugar el 23 de junio en la localidad francesa de Monnetier-Mornex, en la zona de los Alpes. La retransmisión oficial comenzará a las 18:25 horas a través de los canales de comunicación de la marca.
Para entonces, los responsables del proyecto consideran completada la fase principal de validación, aunque continúan los últimos ajustes relacionados con el chasis, el software de gestión y los sistemas de asistencia a la conducción.
La llegada del Peaq se produce en un momento de creciente competencia dentro del segmento de los SUV eléctricos de gran tamaño.
En un mercado donde la autonomía, la eficiencia, la capacidad familiar y la durabilidad se han convertido en argumentos decisivos, Škoda busca posicionarse con un modelo que combine espacio interior, tecnología y costes de utilización contenidos.
El extenso programa de pruebas realizado durante su desarrollo muestra hasta qué punto la fiabilidad y el rendimiento en cualquier condición climática se han convertido en elementos clave para los fabricantes que aspiran a consolidar la adopción masiva del vehículo eléctrico.
Fuente: Skoda.










