BYD inaugura en Italia su primera estación de carga Flash Charging y prepara un despliegue masivo en Europa.

La carrera por reducir los tiempos de recarga de los coches eléctricos acaba de dar un nuevo paso y esta vez no es en la lejana China.
BYD ha inaugurado en Bolonia la primera estación Flash Charging de Italia, una infraestructura capaz de suministrar hasta 1.500 kW de potencia y que permite recuperar gran parte de la batería en apenas unos minutos.
La apertura no supone únicamente el estreno de una nueva tecnología en el mercado italiano, sino que forma parte de un ambicioso plan de expansión que contempla miles de puntos de carga en Europa durante los próximos años.
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La nueva instalación se encuentra en el concesionario Barchetti de Bolonia, distribuidor de la marca premium Denza, perteneciente al grupo chino BYD.
La relevancia estratégica del proyecto quedó reflejada en la presencia de la alta dirección de la compañía durante la inauguración, incluida Stella Li, vicepresidenta ejecutiva de BYD y una de las principales responsables de la expansión internacional del fabricante.
El elemento más llamativo de esta infraestructura es su capacidad de carga. BYD afirma que su sistema Flash Charging puede entregar hasta 1,5 MW de potencia, una cifra que supera ampliamente la capacidad de los cargadores ultrarrápidos más extendidos actualmente en Europa.
Gracias a ello, la marca asegura que es posible pasar del 10% al 70% de carga en aproximadamente cinco minutos, mientras que alcanzar el 97% requeriría unos nueve minutos.
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La compañía también destaca el comportamiento del sistema en condiciones climáticas adversas. Según sus datos, incluso con temperaturas de hasta -30 grados centígrados sería posible recargar la batería desde el 20% hasta el 97% en unos doce minutos.
BYD ha resumido estas prestaciones mediante un mensaje sencillo: el vehículo estaría “listo en cinco minutos, completo en nueve, y con frío añade tres minutos”.
Estas cifras representan uno de los intentos más ambiciosos de acercar la experiencia de recarga de un vehículo eléctrico a los tiempos asociados tradicionalmente al repostaje de combustibles fósiles.
Aunque la experiencia real dependerá de múltiples factores, como el estado de la batería, la temperatura ambiente o la ocupación de la estación, la propuesta tecnológica apunta directamente a uno de los principales argumentos utilizados históricamente por los consumidores más reticentes a dar el salto a la movilidad eléctrica: el tiempo de espera durante la recarga.
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Sin embargo, la potencia de la estación es solo una parte de la ecuación. Para alcanzar estos niveles de rendimiento, BYD ha desarrollado una nueva generación de baterías específicamente diseñada para admitir corrientes extremadamente elevadas.
Los primeros modelos compatibles con esta tecnología son el Denza Z9GT.
La compañía explica que la clave reside en la evolución de su conocida Blade Battery, concretamente en la denominada Blade Battery 2.0. Según BYD, la nueva arquitectura permite un movimiento más rápido de los iones dentro de las celdas, reduciendo la resistencia interna y la generación de calor.
Esto facilita que la energía pueda almacenarse a una velocidad muy superior sin comprometer aspectos fundamentales como la seguridad o la durabilidad del sistema.
La estrategia de BYD pasa además por utilizar la marca Denza como plataforma de lanzamiento de sus tecnologías más avanzadas antes de extenderlas progresivamente al resto de su gama.
Durante la inauguración de Bolonia, el protagonismo recayó precisamente sobre el Denza Z9GT, una shooting brake disponible tanto en versiones totalmente eléctricas como con tecnología híbrida enchufable Super Hybrid DM-i.
Junto a ella también estuvo presente el Denza D9, un monovolumen premium de siete plazas que, según los datos comunicados por la marca, ofrece hasta 210 kilómetros de autonomía eléctrica y una autonomía total cercana a los 950 kilómetros gracias a su sistema híbrido enchufable.
Más allá de la velocidad de carga, la instalación de Bolonia también sirve como escaparate tecnológico para el modelo energético que BYD quiere implantar en Europa.
La estación combina almacenamiento energético, generación fotovoltaica y conexión convencional a la red eléctrica para poder suministrar semejantes niveles de potencia.
De acuerdo con la información facilitada por la empresa, el sistema utiliza dos unidades de almacenamiento capaces de acumular 400 kWh de energía. Estas baterías se alimentan mediante una instalación fotovoltaica de 400 kW situada en la cubierta del edificio y mediante una conexión a la red de 100 kW.
El objetivo es concentrar energía previamente almacenada para poder entregar posteriormente potencias muy superiores a las disponibles de forma directa desde la red local.
Este enfoque responde a uno de los grandes desafíos asociados a la carga ultrarrápida. Llevar varios megavatios de potencia a miles de ubicaciones no siempre resulta viable desde el punto de vista económico o técnico.
Por ello, la combinación de almacenamiento estacionario y generación renovable aparece como una de las soluciones más prometedoras para facilitar la implantación de estas infraestructuras.
La inauguración de Bolonia constituye únicamente el primer paso de un proyecto mucho más amplio. BYD ha anunciado un plan de inversión de 2.000 millones de euros para desplegar una extensa red de estaciones Flash Charging en Europa.
Las cifras difundidas por distintas fuentes presentan algunas diferencias respecto al alcance exacto del proyecto. Por un lado, se habla de una red europea superior a las 3.000 estaciones Flash Charging para 2027.
Por otro, declaraciones realizadas por Alessandro Grosso, responsable de BYD y Denza en Italia, hacen referencia a la creación de 3.200 puntos de recarga dentro del plan europeo financiado con esos 2.000 millones de euros.
La diferencia entre estaciones y puntos de carga no queda completamente aclarada en la información disponible.
En el caso específico de Italia, las previsiones también muestran distintos horizontes temporales. Algunas informaciones apuntan a un objetivo de 300 estaciones ultrarrápidas en el país dentro del despliegue general, mientras que Alessandro Grosso ha señalado que la compañía espera alcanzar con seguridad las 100 estaciones italianas antes de finalizar el año y que la ambición es llegar a 250 lo antes posible.
Para lograrlo, BYD trabaja en una estrategia de doble vía. Por una parte, la empresa instalará estaciones Flash Charging en concesionarios BYD y Denza siempre que las condiciones lo permitan.
Paralelamente, un equipo europeo dirigido por Diego Pareschi negocia acuerdos con operadores de infraestructura de recarga para extender la red más allá de la propia red comercial del fabricante.
Otro aspecto relevante es la política de acceso a estas estaciones. Según explicó Grosso, durante una primera fase las instalaciones estarán orientadas principalmente a los clientes de la marca.
Posteriormente se abrirán al público general mediante la comercialización de energía, aunque los vehículos de otras marcas únicamente podrán cargar a la máxima potencia que admitan sus sistemas.
La cuestión económica todavía no está completamente definida. BYD se encuentra negociando las condiciones relacionadas con el suministro energético y aún no ha comunicado oficialmente las tarifas de utilización.
No obstante, la compañía sí ha adelantado que los primeros clientes de Denza disfrutarán de recargas gratuitas incluidas dentro del paquete de adquisición del vehículo.
La compatibilidad tecnológica será inicialmente limitada. En la actualidad, el Denza Z9GT aparece como el primer modelo preparado para aprovechar la totalidad de las capacidades del sistema Flash Charging.
Posteriormente llegarán otros modelos Denza y, más adelante, vehículos de la propia marca BYD adaptados a esta nueva arquitectura de carga.
La importancia de este movimiento va más allá de la inauguración de una estación concreta en Bolonia. El desarrollo de infraestructuras capaces de reducir drásticamente los tiempos de recarga puede convertirse en uno de los factores decisivos para la siguiente fase de crecimiento del vehículo eléctrico en Europa.
Si BYD logra desplegar una red extensa y las prestaciones anunciadas se confirman en condiciones reales, la carga ultrarrápida podría empezar a eliminar una de las principales barreras percibidas por muchos conductores.
Para la industria supone una nueva escalada tecnológica en la competencia por ofrecer experiencias de uso cada vez más cercanas a las de los vehículos convencionales, mientras que para los usuarios representa la posibilidad de realizar desplazamientos largos con tiempos de parada significativamente más reducidos.










