Salamanca activa su Zona de Bajas Emisiones envuelta en polémica

La ciudad de Salamanca ha puesto en marcha desde 1 de Julio su zona de bajas emisiones para prohibir el acceso a los coches mas contaminantes.

Salamanca he hecho un cambio histórico en la movilidad urbana: la entrada en vigor de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) que coincide con la zona peatonal del centro.

Desde hoy, las cámaras instaladas empiezan a vigilar los accesos y la polémica no se ha hecho esperar. La implantación del sistema ha generado un aluvión de dudas, nerviosismo y llamadas de última hora a la Policía Local.

Mientras las sanciones comienzan a perfilarse, el Ayuntamiento trata de calmar a los ciudadanos prometiendo más claridad en los próximos días, aunque muchos sienten que han sido abandonados a su suerte en un mar de normas poco claras y un registro municipal que no es tan accesible como se prometió.

Desde la víspera, las líneas telefónicas habilitadas por la Policía Local para resolver las dudas sobre el nuevo sistema no han parado de sonar.

Los ciudadanos se agolpan intentando entender si pueden o no circular por la zona peatonal, cómo y cuándo deben registrar sus vehículos y qué consecuencias puede tener cada movimiento dentro del área restringida.

Lo que parecía un proceso sencillo se ha convertido en una maraña de matices que ha desbordado incluso a los propios agentes encargados de resolver las consultas.

El Ayuntamiento insiste en que habrá un margen de adaptación. Durante los primeros tres meses, la primera entrada no autorizada no será sancionada, pero la segunda ya tendrá consecuencias económicas claras: una multa de 200 euros, aunque podrá reducirse al 50% si se abona de forma inmediata.

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Esta medida, lejos de tranquilizar, ha generado aún más incertidumbre entre los conductores. Muchos se preguntan si es un margen suficiente para adaptarse a un sistema que, según reconocen las propias autoridades, presenta importantes fallos de accesibilidad y comprensión.

Uno de los focos de conflicto es el registro de los vehículos en la plataforma municipal. Numerosos usuarios han expresado sus quejas por la falta de claridad y la dificultad para completar el trámite.

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El sistema online, lejos de ser intuitivo, ha resultado ser un obstáculo para muchos, especialmente para personas mayores o con poca familiaridad con las herramientas digitales.

El Ayuntamiento ha reconocido que el manual explicativo es mejorable y que se están revisando tanto los pasos como la redacción para hacer más accesible el proceso, pero mientras tanto, los ciudadanos tienen que enfrentarse a una plataforma poco amigable y a un sistema telefónico que está completamente saturado.

El propio concepto de «residente» está generando confusión. En el contexto de la ZBE, «residente» significa estar empadronado en Salamanca, un detalle que muchos no conocían.

Para los empadronados que disponen de garaje dentro de la zona restringida, el alta en el sistema es automática, pero esto no se aplica a todos los casos.

Los vehículos de renting, leasing, o aquellos cuyo impuesto de circulación esté domiciliado en otra dirección distinta a la del garaje deben realizar el registro manualmente.

Además, los propietarios de garajes que no estén empadronados deben tramitar un alta específica como «segunda residencia», lo que les otorga un permiso temporal y más limitado.

Las excepciones, casos especiales y situaciones límite parecen ser infinitas, lo que ha obligado al Ayuntamiento a reforzar la atención ciudadana.

A día de hoy, más de 200 formularios ya han sido resueltos y se han registrado más de 20.000 matrículas, pero el volumen de peticiones no deja de crecer.

La situación es tal que el Ayuntamiento se ha visto obligado a dar respuesta incluso a preguntas muy básicas, como cuántos vehículos pueden estar asociados a una plaza de garaje o si es posible registrar un coche después de haber accedido a la zona sin autorización en casos de urgencia.

Ante estas circunstancias, el Consistorio ha flexibilizado los plazos y permitirá que, en situaciones excepcionales, el registro pueda formalizarse hasta 72 horas después del acceso no autorizado.

La ciudadanía, sin embargo, no percibe la misma flexibilidad en la normativa. Una de las cuestiones más controvertidas es la interpretación del término «residente» y cómo afecta esto al acceso.

Muchos propietarios de garajes o viviendas en la zona peatonal que no están empadronados en Salamanca consideran que se les está discriminando, ya que sus derechos de acceso son más limitados y requieren gestiones adicionales.

Además, las restricciones también afectan a los vehículos de reparto, que deberán estar debidamente registrados para poder realizar su trabajo sin ser sancionados, lo que ha puesto en pie de guerra a algunos pequeños comerciantes que ven en la ZBE un obstáculo más para su actividad diaria.

El Ayuntamiento defiende que la medida no supone un cambio radical respecto a las restricciones que ya existían en la zona peatonal.

Lo que realmente se ha modificado es el sistema de control: antes se dependía de la vigilancia presencial de la Policía Local, mientras que ahora todo el seguimiento es automático gracias a las cámaras.

Pero este matiz técnico ha generado una gran presión sobre los ciudadanos, que sienten que la tecnología les ha adelantado por la derecha sin darles tiempo a adaptarse.

Además, muchos se preguntan si esta medida es realmente efectiva para mejorar la calidad del aire en Salamanca o si es, simplemente, una nueva vía de recaudación disfrazada de sostenibilidad.

Las críticas arrecian entre quienes consideran que la transición ha sido mal gestionada y poco explicada.

Desde los conductores habituales hasta los transportistas, pasando por familiares que necesitan entrar a la zona para atender a personas mayores o con movilidad reducida, son muchos los que sienten que la ciudad se ha lanzado a esta nueva regulación sin haber preparado adecuadamente el terreno.

El acceso a la zona peatonal se complica aún más con las limitaciones de tiempo. Los vehículos autorizados pueden circular por la zona, pero no permanecer en ella más allá del tiempo «razonable» que determine la Policía Local.

Este detalle, subjetivo y abierto a interpretaciones, preocupa a quienes temen ser sancionados por haber excedido un plazo que no está del todo claro.

Aunque las cámaras registran las entradas y salidas, el criterio de qué tiempo es el «adecuado» queda a criterio de los agentes, lo que abre la puerta a posibles situaciones injustas.

Otro de los puntos que ha generado inquietud es el número de matrículas que se pueden asociar a una plaza de garaje.

La normativa permite vincular hasta dos vehículos de forma permanente y habilitar matrículas temporales tanto para residentes como para no residentes, aunque con limitaciones.

Para quienes no están empadronados, solo se permite una matrícula temporal, lo que ha generado quejas de propietarios de segunda residencia que consideran insuficiente esta medida para sus necesidades familiares.

Las próximas semanas serán clave para saber si el Ayuntamiento es capaz de adaptar la normativa, aclarar los procedimientos y simplificar un registro que hoy por hoy sigue generando confusión y frustración.

Etiquetas: Zonas Bajas Emisiones