China refuerza su apuesta por España: Hunan Yuneng levantará en Mérida una fábrica de cátodos LFP

España sigue consolidando su posición como uno de los principales destinos europeos para las inversiones ligadas al coche eléctrico y la industria de las baterías.

La última gran operación llega desde Extremadura, donde la compañía china Hunan Yuneng ya tiene vía libre para iniciar la construcción de una gran fábrica de materiales catódicos en Mérida, un proyecto estratégico valorado en hasta 800 millones de euros que aspira a convertir a la región en una pieza relevante dentro de la cadena de suministro europea de baterías LFP.

El Ayuntamiento de Mérida ha concedido la licencia definitiva de obras y ya se ha firmado el acta de replanteo que permite comenzar de inmediato los trabajos de construcción.

Con este paso, el proyecto abandona definitivamente la larga fase administrativa iniciada en 2023 y entra en una etapa clave para una inversión que puede cambiar de forma significativa el perfil industrial de Extremadura.

La futura planta se ubicará en el parque industrial ExpacioMérida y estará especializada en la producción de materiales catódicos de fosfato de hierro y litio, conocidos como LFP, una química que se ha convertido en una de las grandes protagonistas de la electrificación global.

Frente a otras tecnologías basadas en níquel y cobalto, las baterías LFP destacan por su menor coste, mayor durabilidad, mejor estabilidad térmica y menor dependencia de materias primas especialmente sensibles desde el punto de vista geopolítico.

La elección de esta tecnología no es casual. En los últimos años, fabricantes como BYD o Tesla han acelerado la adopción de baterías LFP en numerosos modelos eléctricos, especialmente en vehículos de gran volumen, donde el equilibrio entre coste, seguridad y durabilidad se ha convertido en un factor prioritario.

Hunan Yuneng es precisamente uno de los grandes especialistas mundiales en este tipo de materiales y figura entre los principales proveedores de gigantes como CATL y BYD.

La compañía china prevé una implantación progresiva de su complejo industrial en Mérida. La primera fase contempla una inversión cercana a los 125 millones de euros para una instalación con capacidad anual de 50.000 toneladas de material catódico.

Posteriormente, el proyecto evolucionará hacia una capacidad total estimada de hasta 300.000 toneladas anuales. Las cifras sitúan a la futura planta entre las grandes instalaciones europeas relacionadas con la producción de componentes para baterías.

Aunque Hunan Yuneng no ha confirmado oficialmente cuáles serán los clientes de la fábrica extremeña, el contexto industrial deja pocas dudas sobre el papel estratégico que puede desempeñar. España está viviendo una rápida concentración de proyectos vinculados a la fabricación de baterías y vehículos eléctricos.

Envision AESC desarrolla su planta en Extremadura, CATL y Stellantis trabajan en su proyecto conjunto en Zaragoza y Volkswagen, a través de PowerCo, avanza en la construcción de su gigafactoría en Sagunto, Valencia. Todas ellas podrían convertirse en potenciales destinatarias del material producido en Mérida.

El alcalde de Mérida, Antonio Rodríguez Osuna, ha definido la iniciativa como uno de los proyectos industriales más importantes de la historia reciente de la ciudad. Según el regidor, la llegada de Hunan Yuneng es consecuencia de una estrategia orientada a atraer inversión industrial ligada a la transición energética y a generar empleo de calidad en la región.

Osuna también ha subrayado que la operación es resultado de años de trabajo institucional y de la capacidad de Mérida para competir con otros territorios europeos en la captación de inversiones estratégicas.

La magnitud económica del proyecto refleja precisamente esa competencia entre regiones europeas por atraer la nueva industria de las baterías. La inversión global se moverá entre 600 y 800 millones de euros, aunque parte de la financiación llegará a través de subvenciones públicas.

Según la información avanzada por medios especializados, alrededor de 200 millones podrían proceder de ayudas destinadas a impulsar la industrialización vinculada a la transición energética y la autonomía estratégica europea.

El impacto laboral previsto también resulta especialmente relevante para una comunidad como Extremadura, históricamente alejada de los grandes polos industriales españoles.

Las estimaciones iniciales hablan de alrededor de 500 empleos directos una vez la planta esté plenamente operativa, además de una importante red de actividad auxiliar relacionada con logística, mantenimiento, servicios industriales y proveedores especializados.

Durante la fase de construcción también se prevé un importante movimiento económico. El presupuesto inicial de las obras asciende a más de 27 millones de euros y podría generar hasta 200 empleos en los momentos de mayor actividad.

La empresa ya ha abonado cerca de 120.000 euros asociados a licencias para movimientos de tierra y deberá afrontar un Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras superior al millón de euros, aunque contará con determinadas bonificaciones fiscales aprobadas por el consistorio para favorecer la implantación industrial.

La parcela elegida para la instalación cuenta con unos 54.800 metros cuadrados, aunque algunas informaciones previas apuntaban a un desarrollo industrial mucho más amplio dentro del área logística de ExpacioMérida.

En cualquier caso, el tamaño del proyecto confirma la intención de Hunan Yuneng de establecer una presencia industrial sólida y de largo plazo en Europa.

Más allá de las cifras, el proyecto simboliza una tendencia cada vez más evidente en el sector europeo del automóvil eléctrico. Mientras Bruselas debate sobre aranceles y protección industrial frente al avance chino, muchas compañías asiáticas han optado por una estrategia mucho más directa: producir dentro de Europa.

Instalar fábricas en territorio europeo les permite reducir costes logísticos, evitar posibles barreras comerciales y acercarse a los fabricantes de automóviles y baterías establecidos en la región.

España se ha convertido en uno de los principales beneficiarios de esa estrategia. En apenas unos años, el país ha pasado de competir únicamente por nuevas líneas de ensamblaje de vehículos a posicionarse como un actor relevante en toda la cadena de valor de las baterías. El interés de grupos chinos por localizaciones españolas se ha multiplicado.

SAIC estudia posibles implantaciones industriales en Galicia, Geely analiza oportunidades en Valencia, Leapmotor negocia proyectos vinculados a Zaragoza y otras marcas como Hongqi también exploran opciones dentro del mercado español. A esto se suma un elemento especialmente importante: la disponibilidad de infraestructura logística y energética.

España ofrece acceso marítimo estratégico, conexiones con el resto de Europa, costes energéticos relativamente competitivos y un importante potencial de generación renovable, factores especialmente valorados por una industria intensiva en consumo eléctrico como la fabricación de materiales para baterías.

Extremadura, en particular, busca aprovechar también su posición en torno a los recursos minerales vinculados a la transición energética. La región ha aparecido en varias ocasiones dentro del debate europeo sobre litio y materias primas críticas, aunque la evolución de esos proyectos mineros continúa siendo compleja desde el punto de vista político y social.

La llegada de Hunan Yuneng permite, al menos parcialmente, avanzar hacia una cadena de valor más amplia alrededor de las baterías sin depender únicamente de la extracción minera.

Otro aspecto relevante es la importancia tecnológica del material catódico dentro de una batería. Aunque gran parte de la atención mediática suele centrarse en las gigafactorías de ensamblaje de celdas, el suministro de materiales activos representa una parte esencial tanto del coste como del rendimiento final de una batería.

Controlar esa producción dentro de Europa es uno de los grandes objetivos industriales de la Unión Europea para reducir dependencia exterior en un sector considerado estratégico.

Según Guillermo Santamaría Galdón, consejero de Economía, Empleo y Transformación Digital de la Junta de Extremadura, la planta de Hunan Yuneng podría convertirse en la primera instalación europea de estas características dedicada específicamente a materiales catódicos LFP.

De confirmarse, situaría a Mérida en una posición especialmente relevante dentro del mapa industrial europeo de las baterías. La operación también deja ver cómo ha cambiado la percepción de España dentro de la industria global del automóvil eléctrico.

Hace apenas unos años, muchos de estos proyectos se dirigían preferentemente hacia Alemania, Francia o los países del norte de Europa. Hoy, sin embargo, los fabricantes valoran cada vez más la combinación española de costes operativos, capacidad industrial, red logística y apoyo institucional.

La clave ahora estará en los plazos de ejecución y en la capacidad de convertir estos anuncios en producción real. Europa necesita acelerar la construcción de su ecosistema industrial alrededor de las baterías si quiere mantener competitividad frente a China y Estados Unidos.

En ese escenario, proyectos como el de Hunan Yuneng en Mérida no son únicamente una inversión regional. Representan un movimiento estratégico dentro de la carrera europea por asegurar capacidad industrial propia en una de las tecnologías más importantes para el futuro del automóvil y de la transición energética.