Un análisis realizado sobre 2.000 vehículos revela que los PHEV presentan una mayor variabilidad en el estado de salud de sus baterías.

La batería se ha convertido en el componente más importante de cualquier vehículo electrificado. Su estado de salud condiciona la autonomía, el valor residual e incluso la confianza del comprador en el mercado de ocasión.
Por eso, cada vez resulta más relevante comprender cómo envejecen las distintas tecnologías disponibles actualmente.
Un nuevo estudio realizado por la empresa británica Generational, especializada en diagnóstico de baterías, ha puesto sobre la mesa una diferencia importante entre los coches eléctricos puros y los híbridos enchufables.
Tras analizar 2.000 vehículos usados, repartidos entre 1.000 eléctricos de batería (BEV) y 1.000 híbridos enchufables (PHEV), la compañía ha concluido que las baterías de los eléctricos tienden a envejecer mejor.
El estudio revela un especialmente significativo: un 4,7% de los híbridos enchufables habían caído por debajo del 85% de capacidad original de la batería. En los eléctricos puros, ese porcentaje se reducía al 1,5%.
En la práctica, esto supone que un híbrido enchufable tiene aproximadamente tres veces más probabilidades de sufrir una degradación importante de la batería.
La explicación principal está relacionada con el propio diseño técnico de los híbridos enchufables. Aunque utilizan baterías similares a las de un coche eléctrico, su capacidad suele ser mucho menor.
Mientras que un eléctrico moderno puede montar packs de entre 50 y 100 kWh, muchos PHEV se conforman con baterías de entre 10 y 25 kWh. Esto provoca que el uso diario de la batería sea mucho más intenso.
Un conductor de un híbrido enchufable puede agotar prácticamente toda la capacidad eléctrica durante un trayecto cotidiano y volver a cargar el coche por completo al llegar a casa.
Ese proceso se repite constantemente, generando ciclos completos de carga y descarga de forma mucho más frecuente.
En cambio, en un eléctrico puro la situación suele ser distinta. La mayor capacidad de la batería permite que el coche funcione durante varios días sin necesidad de recarga.
Además, muchos usuarios realizan cargas parciales y mantienen el nivel de batería en rangos más favorables para la química de las celdas, normalmente entre el 20% y el 80%. Ese detalle tiene un impacto importante en la vida útil del pack.
Las baterías de ion-litio sufren más estrés cuando trabajan cerca de sus extremos de carga. Mantenerlas continuamente al 100% o descargarlas de forma profunda acelera el desgaste químico interno. Y precisamente eso es lo que ocurre con frecuencia en muchos híbridos enchufables.
Otro de los factores que ayudan a explicar esta diferencia es la gestión térmica. Los eléctricos puros suelen incorporar sistemas de refrigeración y control de temperatura mucho más sofisticados.
La razón es sencilla: en un BEV, toda la experiencia de uso depende directamente de la batería, por lo que los fabricantes dedican muchos recursos a protegerla.
En los híbridos enchufables, especialmente en modelos más antiguos o de planteamiento más económico, los sistemas térmicos acostumbran a ser más simples. En algunos casos incluso recurren a soluciones de refrigeración menos avanzadas.
Eso significa que la batería puede trabajar más tiempo en temperaturas poco favorables, algo que también contribuye al envejecimiento prematuro.
La temperatura es uno de los factores más importantes para la conservación de una batería. Tanto el calor excesivo como el frío intenso pueden acelerar la degradación si no existe una gestión adecuada.
Uno de los aspectos más interesantes del estudio es que cuestiona una idea muy extendida en el mercado de segunda mano: pensar que un coche con pocos kilómetros siempre tendrá una batería en mejor estado.
Generational explica que en los híbridos enchufables el kilometraje puede ser un indicador engañoso.
Dos vehículos idénticos, con la misma edad y cifras similares en el odómetro, pueden presentar estados de salud completamente distintos dependiendo de cómo hayan sido cargados y utilizados.
Un PHEV sometido constantemente a cargas rápidas, ciclos completos diarios o largos periodos estacionado con la batería llena puede degradarse más rápidamente que otro con un uso mucho más equilibrado.
Esto hace que las pruebas de diagnóstico de batería sean cada vez más importantes en el mercado de ocasión.
Oliver Phillpott, CEO de Generational, considera que los resultados dejan una conclusión clara: el estado medio de las baterías sigue siendo bueno tanto en híbridos enchufables como en eléctricos puros, pero existe una diferencia importante en la consistencia de los resultados.
Según explica el directivo, la mayor variabilidad encontrada entre los PHEV demuestra que compradores y vendedores deben prestar mucha más atención al historial de uso concreto de cada vehículo.
Phillpott añade que las pruebas transparentes de batería permiten detectar posibles problemas antes de la compra y facilitan una valoración más precisa del vehículo usado.
A pesar de las diferencias observadas entre ambas tecnologías, el estudio también deja un mensaje positivo para la industria del coche eléctrico.
Incluso en el caso de los híbridos enchufables, el estado medio de salud se mantiene claramente por encima del 90% después de años de uso. Esto confirma que las baterías actuales ofrecen una durabilidad muy superior a la que muchos conductores todavía imaginan.
Durante años, la degradación de las baterías fue uno de los principales argumentos utilizados contra la electrificación. Sin embargo, los datos reales obtenidos a gran escala muestran una situación muy distinta.
Los eléctricos modernos mantienen una gran parte de su capacidad incluso después de recorrer cientos de miles de kilómetros, y los híbridos enchufables también presentan resultados generalmente sólidos.
La diferencia es que los PHEV dependen mucho más de cómo hayan sido utilizados.
Por eso, a medida que el mercado de vehículos electrificados usados siga creciendo, las pruebas independientes del estado de salud de la batería se convertirán en una herramienta esencial tanto para particulares como para concesionarios, empresas de renting y entidades financieras.
En definitiva, el estudio de Generational confirma algo que muchos expertos ya venían señalando desde hace tiempo: las baterías de los eléctricos puros no solo ofrecen más autonomía y simplicidad mecánica, sino también una degradación más predecible y controlada.
Los híbridos enchufables continúan siendo una solución válida para determinados perfiles de conductor, especialmente para quienes todavía no pueden depender exclusivamente de la carga pública. Sin embargo, su arquitectura obliga a someter la batería a un esfuerzo más intenso, y eso acaba reflejándose con el paso del tiempo.
La conclusión es clara: tanto BEV como PHEV muestran una buena resistencia general, pero las baterías de los eléctricos puros tienen más probabilidades de conservar su capacidad durante más años y con un comportamiento mucho más homogéneo.
Fuente: generational.ac












