El país se ha consolidado como uno de los protagonistas de la rápida transición que vive actualmente el sector del automóvil

El mercado del coche eléctrico en Turquía está viviendo una de las expansiones más rápidas de su historia reciente.
Según los últimos datos publicados por el Instituto Estadístico Turco (TurkStat), el número de vehículos eléctricos registrados en el país ha superado por primera vez las 420.000 unidades, consolidando una tendencia de crecimiento que se ha acelerado de forma notable durante los últimos años.
Las cifras oficiales muestran que a finales de abril de 2026 circulaban por las carreteras turcas un total de 423.793 vehículos eléctricos. La comparación con ejercicios anteriores permite apreciar la velocidad de esta transformación.
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Hace apenas un año, el parque eléctrico del país se situaba en 370.591 unidades, mientras que una década atrás los eléctricos apenas tenían presencia testimonial en el mercado.
De hecho, en 2011 Turquía contaba con tan solo 24 vehículos eléctricos registrados. A partir de entonces el crecimiento fue lento durante varios años, aunque comenzó a ganar tracción a medida que aumentaba la oferta disponible y mejoraban las infraestructuras de recarga.
En 2019 el país alcanzó cerca de 1.200 unidades, una cifra todavía modesta pero que ya anticipaba un cambio de tendencia.
La verdadera aceleración llegó durante esta década. En 2022 el parque eléctrico superó las 14.500 unidades y apenas un año después ya rebasaba las 80.000.
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El crecimiento continuó intensificándose en los ejercicios siguientes, alcanzando las 184.000 unidades en 2024 y superando las 370.000 durante 2025.
Este fuerte avance ha convertido a Turquía en uno de los mercados emergentes más dinámicos para la movilidad eléctrica de toda la región, situándose como un ejemplo de cómo la combinación de políticas industriales, nuevos fabricantes y una oferta cada vez más amplia puede acelerar la adopción de nuevas tecnologías.
Uno de los principales responsables de esta evolución ha sido Togg, el fabricante nacional de vehículos eléctricos creado con el respaldo de las autoridades turcas.
La llegada de sus primeros modelos al mercado supuso un punto de inflexión para el sector automovilístico local, no solo por el impacto directo de las ventas, sino también por el efecto tractor sobre la percepción del vehículo eléctrico entre los consumidores.
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La existencia de una marca nacional ha permitido acercar la movilidad eléctrica a una parte de la población que hasta hace pocos años la percibía como una tecnología reservada principalmente a fabricantes extranjeros.
Además, el desarrollo de Togg ha servido para impulsar inversiones asociadas a la cadena de suministro, la fabricación de componentes y la infraestructura de recarga.
Sin embargo, el crecimiento del mercado turco no puede explicarse únicamente por el éxito de la marca nacional. Durante los últimos años también se ha producido un importante aumento de la demanda de fabricantes internacionales.
Tesla ha logrado consolidar su presencia en el país, mientras que las marcas chinas han encontrado en Turquía un mercado especialmente receptivo a sus propuestas.
La llegada de nuevos competidores ha incrementado la oferta disponible para los consumidores y ha contribuido a dinamizar un mercado donde cada vez existen más alternativas en diferentes segmentos y rangos de precio.
Este fenómeno se está reproduciendo en numerosos países, pero en Turquía ha coincidido además con el impulso generado por la aparición de un fabricante nacional capaz de competir en el segmento eléctrico.
Los datos de ventas confirman que la tendencia sigue siendo claramente positiva. Durante los cuatro primeros meses de 2026 se matricularon 54.892 vehículos eléctricos en Turquía, lo que representa un crecimiento de aproximadamente el 25% respecto al mismo periodo del año anterior.
Gracias a esta evolución, los coches eléctricos alcanzaron una cuota del 18,9% sobre el total de ventas de automóviles registradas en el país durante ese periodo. En otras palabras, prácticamente uno de cada cinco vehículos vendidos en Turquía ya es completamente eléctrico.
Se trata de una cifra especialmente relevante si se tiene en cuenta que hace apenas unos años la presencia de esta tecnología era marginal. El avance refleja no solo una mayor aceptación por parte de los consumidores, sino también una transformación profunda de la oferta comercial disponible en los concesionarios.
Mientras los eléctricos continúan ganando terreno, los datos oficiales muestran también una tendencia inversa para los vehículos de combustión. Según las estadísticas de TurkStat, la cuota de los modelos equipados con motores de gasolina y diésel sigue reduciéndose progresivamente dentro del parque automovilístico turco.
Este fenómeno responde a una combinación de factores. Por un lado, la creciente competitividad de los vehículos eléctricos está mejorando su atractivo económico para muchos compradores.
Por otro, la evolución tecnológica de las baterías, el aumento de las autonomías y la expansión de la infraestructura de recarga están reduciendo algunas de las barreras que tradicionalmente frenaban la adopción de esta tecnología.
Además, el mercado turco está experimentando una transición en un contexto de transformación global de la industria automovilística. La creciente presencia de fabricantes chinos, la expansión internacional de Tesla y el desarrollo de nuevos actores regionales están modificando profundamente el equilibrio competitivo del sector.
Curiosamente, el crecimiento de los vehículos eléctricos se produce en un momento en el que el mercado automovilístico en su conjunto muestra cierta desaceleración.
Los datos de TurkStat indican que el número total de vehículos matriculados en el país descendió un 5,2% en comparación con el mismo mes del año anterior.
Esto significa que, aunque el mercado general muestra signos de enfriamiento, los vehículos eléctricos continúan aumentando su peso específico y ganando cuota frente a otras tecnologías de propulsión.
Un comportamiento que confirma que la electrificación está avanzando incluso en entornos menos favorables para el conjunto de la industria.
La evolución de Turquía demuestra hasta qué punto el mercado puede transformarse en relativamente poco tiempo cuando confluyen varios factores favorables.
En apenas quince años, el país ha pasado de tener unas pocas decenas de vehículos eléctricos a superar las 420.000 unidades en circulación.
Un crecimiento impulsado por la aparición de un fabricante nacional, la entrada de nuevos actores internacionales y una demanda que continúa aumentando a un ritmo muy superior al del conjunto del mercado automovilístico.
Si la tendencia actual se mantiene, Turquía podría acercarse al medio millón de coches eléctricos en circulación mucho antes de lo previsto, consolidándose como uno de los mercados más dinámicos para la movilidad eléctrica en su entorno y reforzando el papel de Togg como uno de los protagonistas de esta transformación industrial.
Fuente: turkstat










