España se convierte en una pieza clave de la estrategia europea de Gotion, que combina expansión industrial y nuevas químicas para baterías.

Las baterías de sodio aceleran su salto industrial mientras Gotion consolida su apuesta por Europa con una inversión millonaria en España
El sector de las baterías atraviesa una etapa de transformación acelerada en la que ya no basta con aumentar capacidad de producción o reducir costes: el objetivo pasa por controlar toda la cadena de valor y abrir nuevas rutas tecnológicas.
En ese escenario, el grupo chino Gotion High-Tech ha protagonizado en pocos días dos movimientos que ayudan a entender hacia dónde se dirige la industria.
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Por un lado, ha presentado una nueva generación de baterías de sodio con prestaciones que buscan desafiar algunas de las limitaciones históricas de esta química.
Por otro, ha recibido una asignación provisional de 92 millones de euros del PERTE VEC para impulsar un gran proyecto industrial vinculado a baterías en Valladolid.
Aunque se trata de anuncios diferentes, ambos forman parte de una misma estrategia: combinar innovación tecnológica con presencia industrial en mercados considerados estratégicos para el vehículo eléctrico.
La primera novedad llega desde el terreno tecnológico. Gotion, actualmente uno de los mayores fabricantes de baterías de China y participada aproximadamente en un 25% por el Grupo Volkswagen, ha presentado una nueva familia de baterías de ion sodio bajo la submarca Gnascent.
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La relevancia del anuncio no está únicamente en la entrada de otro gran actor en esta tecnología, sino en las cifras comunicadas por la compañía.
Según los datos presentados, la variante de mayor densidad energética alcanza los 261 Wh/kg, una cifra especialmente significativa porque se sitúa por encima de los valores habituales asociados a muchas baterías de sodio actuales y, además, supera el nivel que normalmente ofrecen numerosas baterías LFP (litio-ferrofosfato), una de las químicas dominantes en el vehículo eléctrico.
Hasta ahora, el gran argumento a favor del sodio había sido económico y geoestratégico más que energético. Frente al litio, el sodio es más abundante, más accesible y presenta una cadena de suministro potencialmente menos tensionada.
Además, su extracción y disponibilidad ofrecen ventajas desde el punto de vista del coste y la diversificación de recursos.
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Sin embargo, el principal obstáculo para una adopción más amplia seguía siendo la densidad energética. Tradicionalmente, las baterías de sodio almacenaban menos energía por kilogramo que sus equivalentes de litio, limitando su aplicación en vehículos donde autonomía y peso resultan determinantes.
La propuesta de Gotion apunta precisamente a reducir esa diferencia. La empresa ha presentado tres configuraciones distintas orientadas a aplicaciones específicas.
La versión de alta energía, con esos 261 Wh/kg anunciados, está pensada para vehículos eléctricos ligeros y drones. El objetivo parece claro: abrir espacio en segmentos donde hasta ahora el sodio tenía difícil competir.
Junto a ella aparece una segunda variante orientada a potencia. En este caso la densidad energética desciende hasta los 162 Wh/kg, pero incorpora una característica especialmente relevante para determinados mercados: capacidad de descarga en temperaturas extremas de hasta -50 ºC.
El comportamiento térmico lleva tiempo siendo uno de los argumentos más sólidos de esta química. Las bajas temperaturas reducen el rendimiento de muchas baterías convencionales, afectando tanto autonomía como velocidad de carga.
El sodio aspira a convertirse en una alternativa especialmente competitiva para regiones con inviernos severos o aplicaciones industriales donde la estabilidad operativa pesa más que maximizar kilómetros de autonomía.
La tercera configuración presentada por Gotion se dirige al almacenamiento energético estacionario, un segmento que muchos analistas consideran uno de los principales destinos iniciales para esta tecnología.
Según la compañía, esta versión supera los 20.000 ciclos de vida útil y mantiene el 88% de capacidad incluso trabajando a -40 ºC.
Además del rendimiento técnico, uno de los aspectos más relevantes del anuncio es que Gotion asegura que estas baterías ya están preparadas para producción a escala de gigavatios hora en Tangshan y Hefei.
Es decir, no se presentan como un ejercicio de laboratorio o una hoja de ruta a largo plazo, sino como una tecnología lista para entrar en fase industrial.
Este movimiento se produce además en un momento especialmente activo para el sodio. CATL ya ha confirmado el inicio de producción masiva durante 2026 y otros grupos como BYD también están aumentando inversión en esta línea de desarrollo.
Pero mientras la innovación avanza en China, Europa intenta atraer la parte industrial de esta transición. En paralelo al anuncio tecnológico, Gotion ha recibido de forma provisional 92 millones de euros dentro del PERTE VEC para desarrollar dos proyectos vinculados a baterías en Valladolid. La inversión total asociada asciende a 944,3 millones de euros.
La iniciativa representa uno de los movimientos industriales más relevantes del sector en España y confirma una tendencia que empieza a consolidarse: el creciente protagonismo de grupos asiáticos en la construcción de capacidad productiva europea.
Uno de los proyectos se centra en una planta de fabricación de materiales catódicos para baterías de vehículos eléctricos. Según la documentación presentada, contempla una inversión financiable de 532,8 millones de euros y una ayuda provisional de 9,69 millones.
El segundo proyecto concentra la mayor parte del apoyo público y se orienta al reciclaje avanzado de baterías mediante recuperación de “black mass”, el concentrado que contiene materiales estratégicos reutilizables para fabricar nuevas celdas.
En este caso, el presupuesto previsto alcanza 411,5 millones de euros y la ayuda aprobada provisionalmente asciende a 83,3 millones. La importancia del reciclaje dentro del proyecto no es menor.
A medida que el parque de vehículos eléctricos crece, el acceso a materias primas deja de depender exclusivamente de minería y extracción. Recuperar materiales contenidos en baterías usadas empieza a convertirse en un elemento central de la competitividad industrial.
El proyecto de Valladolid tiene además una historia previa. Inicialmente estuvo asociado a Inobat, aunque posteriormente Gotion pasó a tomar una posición protagonista dentro de una propuesta mucho más amplia.
Según la información publicada, la estrategia ya no se limita al ensamblaje o fabricación puntual de componentes. El objetivo pasa por integrar materiales, reciclaje, procesamiento y producción vinculada al ecosistema de baterías.
Ese enfoque coincide con el modelo que las grandes compañías chinas han desarrollado en su mercado doméstico y que ahora comienzan a exportar. España aparece como uno de los territorios que más están captando este interés.
La combinación de suelo industrial disponible, acceso al mercado europeo, desarrollo renovable, apoyo institucional y posición logística está convirtiendo al país en uno de los destinos prioritarios para nuevas inversiones.
La llegada de Gotion se suma a proyectos ya anunciados por CATL en Zaragoza, Envision en Extremadura e Hithium en Navarra, esta última con una inversión anunciada de 400 millones de euros y previsión de creación de 1.000 empleos.
Otro elemento que emerge en paralelo es la conexión industrial entre España y Marruecos. Gotion ya había anunciado planes en Kénitra, donde Stellantis mantiene actividad productiva.
La combinación entre ambas localizaciones empieza a dibujar una red regional de producción orientada al suministro europeo.
Todo ello introduce además una paradoja que Europa todavía está resolviendo: buena parte del esfuerzo por reducir dependencia tecnológica exterior está siendo impulsado precisamente por empresas extranjeras, especialmente chinas.
En ese contexto, la posición de Volkswagen dentro del accionariado de Gotion añade una dimensión adicional. La presencia de uno de los mayores grupos automovilísticos europeos facilita el encaje industrial y refuerza el papel de estas alianzas como mecanismo para acelerar despliegue tecnológico.
Lo que muestran estos movimientos es que la carrera de las baterías ya no se juega únicamente en laboratorios ni únicamente en fábricas. Se juega en ambos lugares al mismo tiempo.
La capacidad para desarrollar nuevas químicas, asegurar materias primas, reciclar materiales y fabricar a gran escala será lo que determine quién ocupa una posición central en el mercado del vehículo eléctrico durante la próxima década.
Fuente: Faro de Vigo.










