El nuevo modelo de 210 kW y hasta siete plazas liderará la siguiente fase de la ofensiva eléctrica de la marca.

La presentación del nuevo Skoda Epiq no fue solo el estreno de un nuevo modelo. Para la marca checa, supone el primer movimiento visible de una estrategia mucho más amplia con la que quiere consolidar su crecimiento dentro del Grupo Volkswagen y reforzar su posición en el mercado europeo del coche eléctrico.
Durante un encuentro celebrado en Zúrich, el CEO de Skoda, Klaus Zellmer, dejó claro que el Epiq representa únicamente el inicio de una nueva etapa.
El modelo, que llega como propuesta eléctrica de acceso con un precio anunciado desde 25.900 euros, se integrará en una gama que seguirá creciendo en los próximos meses con nuevos lanzamientos orientados tanto al volumen como al posicionamiento de la marca.
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Aunque dentro del grupo existen proyectos eléctricos todavía más económicos, Skoda no parece interesada por ahora en entrar en el territorio de un hipotético equivalente directo del futuro Volkswagen urbano de unos 20.000 euros.
En lugar de eso, la estrategia apunta a una gama con mayor valor añadido y márgenes más elevados. El siguiente paso será el estreno del Skoda Peaq, un SUV eléctrico situado en el extremo opuesto del Epiq.
Según explicó Zellmer, este modelo se convertirá en el nuevo buque insignia de la familia eléctrica de la marca. Contará con una potencia de 210 kW, una longitud cercana a los 4,87 metros y ofrecerá configuración opcional de siete plazas.
La idea es completar una oferta formada por Epiq, Elroq, Enyaq y el propio Peaq para cubrir segmentos clave del mercado europeo. La ambición de Skoda no se limita únicamente a aumentar catálogo. El fabricante quiere hacerlo sin sacrificar una de las métricas que más peso tienen actualmente dentro del grupo: la rentabilidad.
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Una parte importante de esa estrategia pasa por la producción. Zellmer confirmó que el Epiq aprovechará la fabricación conjunta con Volkswagen y Cupra en España, una decisión que, según la compañía, responde menos al coste laboral y más a la eficiencia industrial.
La utilización de economías de escala y la disponibilidad de capacidad adicional son factores decisivos para el proyecto. El directivo explicó que las instalaciones checas operan actualmente cerca de su límite y que ampliar capacidad fuera del país permite sostener el crecimiento previsto.
En ese contexto, Navarra aparece como una solución para mantener costes controlados y garantizar flexibilidad industrial. En paralelo, el futuro Peaq seguirá una estrategia distinta y se fabricará en Mladá Boleslav junto a otros modelos de la marca.
Skoda apuesta por una red de producción flexible capaz de adaptarse a cambios de demanda y compartir recursos entre distintas líneas de ensamblaje.
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Pero el plan eléctrico no termina ahí. Zellmer también adelantó que la compañía continúa desarrollando nuevos formatos derivados del prototipo Vision O presentado anteriormente, incluyendo un futuro modelo familiar totalmente eléctrico.
La intención es ampliar progresivamente la oferta sin multiplicar riesgos industriales ni comprometer los resultados económicos. Ese equilibrio entre expansión y rentabilidad es precisamente uno de los mensajes que más se repitieron durante la conversación. Skoda atraviesa actualmente uno de los mejores momentos financieros de su historia reciente.
La marca registró una rentabilidad sobre ventas del 8,3% durante el primer trimestre de 2026, una cifra que la sitúa entre las operaciones más rentables del Grupo Volkswagen. Para Zellmer, el objetivo no es perseguir crecimiento a cualquier precio, sino mantener un modelo de negocio eficiente mientras se acelera la electrificación.
La visión de la compañía también se refleja en sus decisiones tecnológicas. Actualmente, todos los eléctricos de Skoda utilizan arquitectura de 400 voltios.
Sin embargo, la empresa reconoce que los sistemas de 800 voltios forman parte de las opciones que estudia para futuras generaciones de producto.
La marca insiste en que cualquier evolución deberá justificarse por una mejora real para el cliente y no únicamente por disponer de una tecnología más avanzada sobre el papel.
Algo parecido ocurre con los sistemas de extensor de autonomía que están ganando protagonismo en China. Skoda admite que sigue de cerca esta solución, aunque mantiene cautela respecto a su encaje en Europa.
La posición oficial es que aumentar complejidad solo tiene sentido si aporta ventajas tangibles en el uso cotidiano frente a baterías cada vez más capaces y cargas más rápidas.
Con más de un millón de vehículos vendidos el año pasado, la compañía considera que el siguiente desafío ya no es únicamente crecer, sino hacerlo sin perder eficiencia.
La electrificación, según su dirección, debe convertirse en una transición sostenible desde el punto de vista industrial y económico.
La llegada del Epiq y del futuro Peaq dibuja precisamente ese escenario: una Skoda que quiere ganar presencia en el coche eléctrico europeo sin entrar en guerras de precios, apoyándose en escala industrial, nuevos formatos y una rentabilidad que, por ahora, sigue siendo uno de sus principales argumentos.
Fuente:edison










