El incidente plantea dudas sobre la eficacia del sistema de vigilancia del conductor de Tesla y sobre la facilidad con la que algunos usuarios pueden eludir sus mecanismos de seguridad.

Las ayudas a la conducción han experimentado una evolución extraordinaria durante los últimos años, hasta el punto de que sistemas como el Full Self-Driving (FSD) de Tesla son capaces de afrontar recorridos complejos con una intervención mínima por parte del conductor.
Sin embargo, esa mejora tecnológica no cambia un aspecto fundamental: el conductor continúa siendo el máximo responsable del vehículo y debe permanecer atento en todo momento.
Un incidente ocurrido recientemente en Canadá vuelve a poner de manifiesto los riesgos que supone confiar al sistema responsabilidades para las que no ha sido diseñado.
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El caso ha ganado una enorme repercusión después de que un vídeo difundido en redes sociales mostrase a un Tesla circulando por la Trans-Canada Highway, en la provincia de Columbia Británica, mientras la persona situada tras el volante parecía estar completamente dormida.
Según los testigos que presenciaron la escena, el vehículo avanzaba a unos 100 km/h con aparente normalidad mientras en su interior también viajaban dos niños que igualmente estaban dormidos.
Los hechos habrían ocurrido en un tramo comprendido entre las localidades de Golden y Revelstoke. De acuerdo con el relato de varios testigos, una familia que circulaba por la misma carretera observó cómo el conductor permanecía desplomado sobre el asiento, sin mostrar signos de atención a la circulación.
Alarmados por la situación, decidieron grabar un vídeo y posteriormente contactar con la policía, facilitando la matrícula del vehículo para que las autoridades pudieran identificar a su propietario e investigar lo sucedido.
Las imágenes se difundieron rápidamente por internet y volvieron a alimentar un debate que acompaña a Tesla prácticamente desde el lanzamiento de su sistema de asistencia más avanzado.
A pesar de su denominación comercial, Full Self-Driving no es un sistema de conducción autónoma.
Allí donde está autorizado, incluido Canadá, funciona como un sistema de asistencia a la conducción de nivel 2 según la clasificación SAE, lo que significa que el conductor debe supervisar constantemente la conducción y estar preparado para intervenir de forma inmediata cuando sea necesario.
Precisamente por esa razón, dormir al volante mientras el FSD está activo constituye una situación incompatible con el funcionamiento previsto del sistema y supone un evidente riesgo para la seguridad vial.
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No obstante, el vídeo por sí solo no permite determinar con absoluta certeza qué ocurrió durante esos instantes.
No está claro si el sistema de supervisión del conductor dejó de funcionar correctamente, si fue deliberadamente eludido o si las imágenes únicamente captaron un momento puntual.
Lo que sí pone de manifiesto es que los actuales asistentes a la conducción continúan teniendo limitaciones importantes y dependen en última instancia de la vigilancia humana.
Una de las principales incógnitas que surgieron tras la publicación del vídeo fue cómo pudo el sistema de vigilancia del conductor permitir una situación semejante.
En las imágenes puede apreciarse que la persona al volante llevaba unas gafas de sol de gran tamaño, un detalle que podría haber tenido un papel relevante.
Desde la llegada de la versión 12.4 del sistema FSD en 2024, Tesla utiliza como principal mecanismo de supervisión una cámara situada sobre el espejo retrovisor interior.
Este dispositivo analiza de manera continua el rostro del conductor y el movimiento de sus ojos para comprobar que permanece atento a la carretera y preparado para tomar el control cuando sea necesario.
Sin embargo, la propia documentación de Tesla reconoce que el funcionamiento de este sistema puede verse afectado cuando la cámara no dispone de una visión adecuada del conductor.
Situaciones como una iluminación insuficiente o el uso de determinados accesorios, entre ellos gafas de sol muy oscuras o gorras que oculten parte del rostro, pueden dificultar la evaluación correcta de la atención del conductor.
También se ha conocido que algunos usuarios llegan incluso a cubrir deliberadamente la cámara, reduciendo de forma significativa su capacidad de supervisión.
Cuando la cámara no puede verificar correctamente el comportamiento del conductor, el vehículo recurre a un método de comprobación mucho más simple basado en detectar una ligera resistencia aplicada sobre el volante.
Este sistema confirma que existe contacto con la dirección, pero no puede verificar si el conductor está realmente despierto ni si mantiene la vista sobre la carretera.
Esa diferencia resulta fundamental, ya que la presencia de una pequeña fuerza sobre el volante no garantiza que la persona esté supervisando la conducción.
Además, desde hace tiempo circulan en internet diferentes accesorios diseñados para ejercer una presión constante sobre el volante con el objetivo de simular la presencia de las manos del conductor.
Tesla ha ido introduciendo diferentes medidas para limitar este tipo de prácticas, aunque el problema demuestra que siempre existe la posibilidad de que algunos usuarios intenten eludir las medidas de seguridad implementadas por el fabricante.
El fabricante estadounidense también incorpora funciones destinadas específicamente a detectar síntomas de fatiga o somnolencia mediante el análisis del parpadeo, la orientación de la cabeza o determinados movimientos faciales utilizando esa misma cámara interior.
Si realmente el conductor permanecía dormido durante un periodo prolongado, el incidente podría indicar que dichos sistemas no fueron capaces de identificar correctamente la situación o que existían circunstancias que limitaron su funcionamiento.
No es la primera vez que salen a la luz ejemplos que muestran posibles formas de esquivar los mecanismos de supervisión del FSD.
Hace apenas unas semanas trascendió que algunos propietarios en China estaban utilizando cabezas de maniquí colocadas frente a la cámara interior para simular la presencia de un conductor atento y mantener activo el sistema sin una supervisión real.
Este tipo de comportamientos resulta especialmente preocupante porque los asistentes avanzados a la conducción ofrecen cada vez un rendimiento más convincente.
Cuanto mayor es la confianza que transmiten durante la conducción cotidiana, mayor puede ser también la tentación de algunos usuarios de relajarse más de lo debido y delegar en el vehículo funciones que todavía requieren supervisión constante.
La difusión del vídeo también vuelve a poner sobre la mesa la importancia del lenguaje empleado para presentar estas tecnologías.
Tesla mantiene que el conductor debe conservar siempre el control del vehículo y recuerda en su documentación que el sistema requiere supervisión permanente.
Sin embargo, la denominación Full Self-Driving ha sido objeto de debate desde hace años al considerar algunos expertos que puede transmitir una percepción de capacidades superiores a las que realmente ofrece un sistema clasificado como nivel 2.
En este contexto, resulta especialmente relevante mantener una distinción clara entre asistencia a la conducción y conducción autónoma.
Los sistemas actuales pueden asumir numerosas tareas, reducir la carga de trabajo del conductor y mejorar la comodidad durante los desplazamientos, pero todavía no sustituyen la vigilancia humana.
La responsabilidad legal y práctica continúa recayendo sobre quien ocupa el asiento del conductor.
Las autoridades serán las encargadas de determinar exactamente qué ocurrió en este caso concreto y si existió alguna infracción relacionada con el uso del sistema.
Mientras tanto, el vídeo sirve como recordatorio de que la evolución tecnológica no elimina la necesidad de mantener la atención al volante.
A medida que los asistentes de conducción se vuelven más sofisticados, también aumenta la importancia de desarrollar sistemas de supervisión cada vez más robustos que dificulten su uso indebido.
Se trata de una cuestión relevante no solo para Tesla, sino para toda una industria que avanza hacia niveles superiores de automatización sin haber alcanzado todavía la conducción completamente autónoma.











