La nueva versión vendrá equipada con sensores LiDAR y aumentará notablemente su autonomía.

El modelo conocido en China como Seagull y en España como Dolphin Surf, se prepara para recibir una combinación poco habitual en el segmento urbano: más de 500 kilómetros de autonomía homologada en ciclo chino CLTC y la incorporación de sensores LiDAR para funciones avanzadas de conducción asistida.
Dos movimientos que, más allá de la mejora técnica, reflejan una reacción estratégica de BYD ante la creciente presión de sus rivales en el competitivo mercado chino.
El Seagull ha sido uno de los grandes éxitos recientes de BYD. Su propuesta es clara: un coche eléctrico urbano, compacto y muy asequible que ha logrado atraer a cientos de miles de compradores en China.
Sin embargo, el contexto competitivo ha cambiado rápidamente. En apenas unos meses, nuevos modelos han entrado con fuerza en el mismo segmento, obligando al fabricante de Shenzhen a reaccionar con una evolución tecnológica significativa de su modelo más pequeño.
Las primeras pistas de esta actualización han llegado a través de avistamientos de prototipos sin camuflaje circulando por carreteras chinas.
Las imágenes muestran un detalle que hasta ahora no formaba parte del equipamiento de los eléctricos más económicos del mercado: un sensor LiDAR situado en el techo del vehículo.
Este pequeño módulo, visible sobre el parabrisas, anticipa la integración de sistemas avanzados de asistencia a la conducción que hasta ahora estaban reservados a vehículos de categorías superiores.
La incorporación de este sensor está asociada al sistema de conducción asistida God’s Eye B, conocido internamente como DiPilot 300. Se trata de una arquitectura tecnológica más avanzada que la utilizada hasta ahora en el Seagull.
Mientras que las versiones actuales recurren principalmente a cámaras y radares para sus funciones de asistencia, la presencia del LiDAR permite añadir una capa adicional de percepción tridimensional del entorno.
Este cambio no es menor. El LiDAR utiliza pulsos láser para generar un mapa tridimensional del entorno del vehículo, lo que permite detectar obstáculos con gran precisión incluso a distancias considerablemente largas.
Según las informaciones procedentes de China, estos sensores pueden detectar elementos hasta aproximadamente 350 metros, lo que abre la puerta a funciones de conducción automatizada mucho más avanzadas.
Entre esas funciones se encontrarían sistemas como el aparcamiento autónomo AVP, capaz de buscar una plaza de estacionamiento y completar la maniobra sin intervención del conductor, o la navegación asistida en entornos urbanos, conocida como City NOA.
Este tipo de capacidades empiezan a convertirse en un elemento diferenciador en el mercado chino, donde la carrera por democratizar la conducción asistida está acelerándose rápidamente.
Para gestionar este nuevo conjunto de sensores y funciones, el sistema utilizaría un chip Nvidia Drive Orin con una potencia de cálculo de alrededor de 254 TOPS.
Esta cifra da una idea de la complejidad computacional necesaria para procesar la enorme cantidad de datos generados por cámaras, radares y sensores LiDAR en tiempo real.
La llegada de esta tecnología a un coche del segmento urbano representa un cambio de paradigma. Hasta ahora, los sistemas de conducción asistida más avanzados se reservaban para modelos de gama media o alta.
BYD parece decidida a trasladar parte de ese equipamiento tecnológico a sus modelos de acceso, ampliando así la frontera tecnológica del coche eléctrico económico.
El contexto competitivo explica en buena medida este movimiento. Durante 2025 el Seagull se convirtió en uno de los pilares de ventas de BYD en China.
Sin embargo, en los últimos meses ha aparecido un rival que ha alterado el equilibrio del segmento: el Geely Geome Xingyuan.
Este modelo, algo más grande que el Seagull, ha logrado un crecimiento muy rápido en ventas. En apenas seis meses ha superado las 200.000 unidades vendidas en el mercado chino, una cifra que refleja el enorme dinamismo de este segmento.
Los datos de matriculaciones de enero de 2026 muestran con claridad la magnitud del cambio. Ese mes, el Geome Xingyuan registró 29.007 unidades, mientras que el Seagull se quedó en 5.329.
La diferencia es notable y ha obligado a BYD a acelerar la evolución de su modelo más pequeño. La estrategia parece clara: reforzar su propuesta tecnológica para recuperar terreno frente a sus rivales.
El Geome Xingyuan, además, juega con otra ventaja competitiva: sus dimensiones. Con 4.135 mm de longitud, es considerablemente más grande que el Seagull, que se queda en 3.780 mm.
También ofrece una distancia entre ejes mayor, de 2.650 mm frente a los 2.500 mm del modelo de BYD, y una potencia superior, con un motor de 85 kW frente a los 55 kW actuales del Seagull.
La actualización del modelo de BYD introducirá también pequeños cambios en este apartado. El motor eléctrico incrementará su potencia máxima hasta los 60 kW, frente a los 55 kW actuales.
No se trata de un salto enorme, pero responde a una necesidad concreta: compensar el peso adicional asociado a la nueva batería y al sistema de sensores avanzados.
Porque el segundo gran cambio de esta actualización se encuentra precisamente en la batería. El objetivo de BYD es llevar la autonomía del Seagull hasta los 505 kilómetros bajo el ciclo de homologación chino CLTC.
Actualmente el modelo se ofrece en China con dos configuraciones principales. La versión de acceso equipa una batería de 30 kWh que permite homologar unos 305 kilómetros CLTC, mientras que la variante superior utiliza una batería de 39 kWh con una autonomía de 405 kilómetros.
El salto hasta los 505 kilómetros supondría, por tanto, una mejora cercana a los 100 kilómetros respecto al máximo actual.
Las informaciones procedentes de China apuntan a que el nuevo paquete de baterías podría tener una capacidad ligeramente superior a los 40 kWh, posiblemente en torno a los 40,07 kWh.
Se trataría de una batería LFP, la química que BYD utiliza de forma masiva en sus modelos eléctricos por su menor coste y su mayor durabilidad.
Aunque las cifras CLTC suelen ser más optimistas que las obtenidas en el ciclo europeo WLTP, la mejora seguiría siendo notable incluso tras la conversión.
En términos aproximados, esos 505 kilómetros CLTC podrían traducirse en unos 440 kilómetros WLTP, una cifra que situaría al modelo claramente por encima de la mayoría de utilitarios eléctricos actuales.
La versión europea del coche, comercializada como Dolphin Surf, presenta diferencias importantes respecto al modelo chino. En Europa el vehículo tiene una carrocería ligeramente más larga, de alrededor de 3.990 mm, y se ofrece con baterías distintas.
La versión de mayor autonomía disponible actualmente utiliza un paquete LFP de 43,2 kWh que permite homologar hasta 322 kilómetros WLTP.
Si la actualización tecnológica llegara también al mercado europeo, las cifras no serían directamente equivalentes debido a las diferencias entre los ciclos de homologación.
Aun así, se espera que el incremento de autonomía pudiera situarse aproximadamente entre 40 y 50 kilómetros adicionales en WLTP.
Eso situaría al modelo en una posición muy competitiva dentro del segmento. Modelos recientes como el Hyundai Inster anuncian autonomías de hasta 370 kilómetros WLTP, mientras que el Renault 5 eléctrico alcanza aproximadamente los 412 kilómetros en sus versiones de mayor batería.
Además de la autonomía y la tecnología de conducción asistida, el Seagull seguirá manteniendo su planteamiento original como coche eléctrico accesible.
En China, el precio de partida se sitúa en torno a los 100.000 yuanes, mientras que algunas versiones promocionales pueden bajar incluso más.
En Europa, el Dolphin Surf ha destacado precisamente por su relación entre precio y prestaciones, convirtiéndose en uno de los modelos eléctricos más populares de la marca en el continente.
Este enfoque permite adaptar ligeramente el posicionamiento del modelo según el mercado, aunque la base técnica sigue siendo la misma.
La introducción del sistema LiDAR también podría tener implicaciones en el precio final del vehículo. Algunas informaciones señalan que BYD podría ofrecer esta tecnología como opción adicional con un coste aproximado de 10.000 yuanes, alrededor de 1.400 dólares al cambio.
Si se confirma, supondría una forma relativamente asequible de acceder a sistemas avanzados de conducción asistida en un coche de precio contenido.
El proveedor de estos sensores sería la empresa Robosense, uno de los especialistas chinos en tecnología LiDAR para automoción.
La colaboración entre ambos fabricantes forma parte de una tendencia cada vez más visible en la industria china: la integración de tecnologías de conducción avanzada en vehículos de segmentos cada vez más económicos.
Mientras tanto, otros competidores también siguen avanzando en este mismo territorio. Modelos como el Wuling Binguo S o el GAC Aion UT están ampliando su presencia en distintos mercados internacionales, incluidos algunos países fuera de Asia como Japón o Australia.
En este contexto, el futuro Seagull actualizado no es solo una evolución de producto. Representa también un movimiento estratégico en una de las batallas más intensas del automóvil eléctrico actual: la del coche urbano asequible.
Si finalmente se confirma su autonomía de 505 kilómetros CLTC y la incorporación de tecnologías avanzadas de asistencia a la conducción, el pequeño eléctrico de BYD podría redefinir lo que los usuarios esperan de un utilitario eléctrico económico.







