Un ferry eléctrico de 130 metros que transporta 2.100 pasajeros entre Argentina y Uruguay con 40 MWh de baterías y cero emisiones.

El ferry eléctrico más grande del mundo acaba de completar su primer viaje comercial entre Buenos Aires y Colonia del Sacramento, cruzando el Río de la Plata con capacidad para más de 2.100 pasajeros y 225 vehículos. El «China Zorrilla» marca un hito en la electrificación del transporte marítimo a gran escala.
El buque, construido por el astillero australiano Incat Tasmania para la naviera sudamericana Buquebus, mide 130 metros de eslora y se convierte así en el mayor ferry totalmente eléctrico en servicio del planeta.
Su nombre rinde homenaje a Concepción «China» Zorrilla, actriz y directora uruguaya muy querida tanto en Uruguay como en Argentina, países unidos por esta nueva ruta marítima libre de emisiones.
El sistema de propulsión del China Zorrilla se basa en un paquete de baterías con una capacidad superior a los 40 MWh, lo que supone un peso total de más de 250 toneladas en acumuladores.
Ocho unidades de propulsión por chorro de agua alimentadas eléctricamente impulsan el catamarán, eliminando completamente la necesidad de motores diésel tradicionales.
Robert Clifford, consejero delegado de Incat, ha calificado el inicio de operaciones como «un día verdaderamente histórico» para el astillero con sede en Hobart, Tasmania, y para la industria marítima global.
Según Clifford, cientos de trabajadores cualificados han dedicado años a hacer realidad este proyecto, superando «inmensos desafíos técnicos» y empujando los límites de lo que anteriormente se consideraba posible en propulsión eléctrica marina.
El constructor subraya que el hecho de que el barco transporte pasajeros en servicio comercial completamente alimentado por baterías representa un logro sin precedentes.
Más allá del impacto ambiental, la ausencia de motores de combustión interna ofrece ventajas inmediatas para los pasajeros: travesías más silenciosas, sin vibraciones ni ruido de motores diésel.
Esta mejora en el confort de navegación se suma a la eliminación total de emisiones de escape directas durante la operación.
El proyecto del China Zorrilla experimentó una transformación significativa desde su concepción inicial. Incat recibió el encargo en el verano de 2023 para construir un ferry propulsado por gas natural licuado (GNL).
Todo lo que debes saber para viajar con un coche eléctrico
Sin embargo, durante el proceso de diseño, Buquebus y el astillero decidieron modificar el concepto hacia una propulsión totalmente eléctrica, reflejando la rápida evolución tecnológica del sector.
La estructura del buque se basa en un catamarán de aluminio, solución que combina ligereza con estabilidad y capacidad de carga.
El éxito del China Zorrilla ha consolidado la posición de Incat en el mercado de ferries eléctricos de gran tamaño. El astillero tasmanio ya está construyendo tres transbordadores eléctricos de 129 metros para el operador danés Molslinjen.
Estos nuevos buques operarán en la ruta del Kattegat, demostrando que la tecnología probada en Sudamérica es exportable a otras regiones con diferentes condiciones de navegación.
La electrificación del transporte marítimo comercial enfrenta desafíos técnicos particulares, especialmente en rutas largas o con alta demanda energética.
El gigante chino CATL ha afirmado recientemente que los barcos eléctricos podrán cruzar océanos en menos de tres años, sugiriendo que los avances en densidad energética de las baterías expandirán rápidamente el alcance de esta tecnología.
En Europa también se avanza en esta dirección. Asturias está construyendo los primeros catamaranes 100% eléctricos para cruzar el Estrecho de Gibraltar, demostrando que la industria naval europea apuesta igualmente por soluciones de cero emisiones.
El Río de la Plata, con una anchura de aproximadamente 50 kilómetros en el punto de cruce entre Buenos Aires y Colonia, presenta condiciones ideales para la operación de un ferry eléctrico de estas características.
La ruta relativamente corta permite optimizar el uso de las baterías sin comprometer la frecuencia del servicio, mientras que la infraestructura portuaria en ambas orillas facilita la instalación de sistemas de recarga de alta potencia.
El China Zorrilla demuestra que la electrificación del transporte de pasajeros y vehículos en distancias medias ya no es una promesa futura, sino una realidad operativa.
Su entrada en servicio comercial valida años de desarrollo tecnológico y abre la puerta a una nueva generación de buques de transporte público marítimo que combina capacidad, eficiencia y sostenibilidad ambiental.







