El Ejecutivo se contradice en menos de 24 horas: Industria niega cobertura a los coches eléctricos ya comprados, pero Transición Ecológica desbloquea las ayudas con una nueva partida.

El Gobierno ha dado un inesperado giro de guion y ha aprobado una inyección de 400 millones de euros para rescatar el Plan Moves III.
Miles de personas se encuentran en una situación crítica por la acumulación de miles de solicitudes de ayudas a la compra de coches eléctricos que habían quedado fuera por agotamiento de fondos.
Esta medida llega apenas horas después de que el ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, afirmara con rotundidad que el nuevo programa previsto para 2026, el Plan Auto+, no asumiría esa lista de espera.
El anuncio de esta ampliación presupuestaria ha sido comunicado por el Instituto para la Diversificación y el Ahorro Energético (IDAE) a las comunidades autónomas, encargadas de gestionar el Moves III.
El IDAE es dependiente del Ministerio de transición ecológica, que parece que será el encargado de asumir el gasto.
El objetivo es claro: liberar las ayudas paralizadas, que afectan a unas 40.000 operaciones en todo el país, y que habían generado un clima de frustración e incertidumbre tanto entre los consumidores como en el sector.
La situación del Moves III era delicada desde hace meses. Con un presupuesto inicial de 400 millones de euros, se había visto rápidamente desbordado por la elevada demanda, reflejo del crecimiento sostenido en las matriculaciones de vehículos electrificados.
Las comunidades autónomas, sin capacidad de maniobra presupuestaria, comenzaron a acumular listas de espera, especialmente en los últimos meses del año.
En al menos diez regiones, las solicitudes superaban ampliamente los fondos disponibles, y la falta de una respuesta clara desde el Ejecutivo central comenzaba a generar inquietud en el mercado.
Esta presión se intensificó tras la presentación oficial del Plan Auto+, previsto para entrar en vigor en enero de 2026, y dotado también con 400 millones de euros.
La gran incógnita entonces era si parte de ese nuevo fondo podría utilizarse para resolver el embudo heredado del Moves III.
Pero el propio Jordi Hereu zanjó la cuestión el jueves: el Auto+ se centrará exclusivamente en «la demanda presente y futura», dejando fuera tanto la lista de espera actual como las ayudas a la infraestructura de recarga doméstica.
Sin embargo, esa declaración fue desmentida, de facto, por la decisión anunciada pocas horas después: el Gobierno activaba otros 400 millones específicos para cerrar el Moves III de forma ordenada antes del 31 de diciembre, su fecha de finalización.
Esta contradicción interna ha dejado al descubierto una preocupante falta de coordinación entre los diferentes ministerios implicados.
La dotación adicional servirá para tramitar todas las solicitudes presentadas en plazo y que habían quedado en suspenso por falta de presupuesto.
Desde el Ministerio para la Transición Ecológica, se reconoce que era urgente resolver este atasco para evitar una movilización por parte de las personas que están en lista de espera-
Las matriculaciones de coches eléctricos han duplicado las del año anterior, y la llegada de nuevos modelos por debajo de los 25.000 euros, augura un crecimiento aún mayor en los próximos ejercicios.
Con la medida adoptada, el Gobierno no solo garantiza que las ayudas comprometidas lleguen finalmente a sus destinatarios, sino que también despeja el terreno para el arranque del Plan Auto+ sin cargas heredadas.
Así, el nuevo programa podrá enfocarse desde enero en atraer nuevos compradores sin tener que asumir la deuda burocrática del Moves III.
Lo que está claro es que los 400 millones previstos para el Auto+ son insuficientes y que como poco se necesitarán más de 1.000 millones para 2026.
Además, la mala experiencia de gestión del Moves tendrá que ser rectificada y la nueva gestión tendrá que ser gestionada de una forma correcta.
Buena parte del problema ha estado en el propio diseño del Moves III: el Estado asignaba los fondos, pero eran las comunidades las encargadas de gestionar las solicitudes, aplicar los criterios y tramitar los pagos.
Este modelo ha provocado desigualdades notables entre territorios, con algunos agotando sus recursos en cuestión de semanas y otros acumulando retrasos de varios meses en las resoluciones.
Con la llegada del Plan Auto+, el Ejecutivo tiene la oportunidad de rediseñar el sistema de incentivos desde cero.
Será fundamental evitar los errores del pasado y crear un esquema más ágil, predecible y homogéneo, que permita no solo atraer a nuevos compradores, sino también reforzar la confianza del público en las políticas públicas de transición energética.
Por ahora, la rectificación del Gobierno, aunque rodeada de mensajes contradictorios, ha evitado un colapso mayor.
Los 400 millones extra cubren la demanda de 2025 de compra de coches eléctricos y trasmite tranquilidad a los compradores. Eso si, las ayudas seguro se tardarán en cobrar.
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