El nuevo Polestar da un salto al segmento del lujo para competir con el Porsche Taycan o el Tesla Model S.

Múnich fue el escenario elegido para la presentación de uno de los coches eléctricos más esperados del año: el Polestar 5.
No se trata solo de un nuevo modelo, sino del coche más ambicioso que jamás haya desarrollado la joven firma sueca.
Con este lanzamiento, Polestar no solo transforma en realidad el prototipo Precept que vimos en 2020, sino que también marca un antes y un después en su posicionamiento dentro del segmento premium de vehículos eléctricos.
Las comparaciones con el Porsche Taycan, el Audi e-tron GT o el Tesla Model S son inevitables, pero el enfoque de Polestar evita la copia y abraza una identidad propia: técnica, serena y profundamente escandinava.
A diferencia de otros coches eléctricos que buscan impresionar a través de exageraciones visuales, el Polestar 5 adopta una estética serena pero poderosa.
Con casi cinco metros de longitud y una altura contenida de solo 1,42 metros, su silueta se alarga como la de un gran turismo clásico.
Las superficies tensas, las puertas sin marco y las líneas bien definidas comunican velocidad incluso en parado.
La inspiración aeronáutica es evidente en su zaga en forma de peine, y su coeficiente aerodinámico de 0,24 no es solo una cifra, sino una pieza central de su filosofía de eficiencia silenciosa.
Los faros “Dual Blade” con tecnología Pixel LED flanquean una delantera limpia, donde la parrilla ha sido sustituida por la llamada SmartZone, un área que concentra sensores y cámaras.
No hay luna trasera, como ya ocurrió en el Polestar 4, lo que obliga a utilizar retrovisores digitales. A cambio, el techo panorámico de más de dos metros de largo baña de luz el interior, creando un ambiente amplio y acogedor.
El habitáculo del Polestar 5 no persigue la ostentación, sino una experiencia funcional y elegante. Con una configuración de 4+1 plazas, el enfoque es claramente premium.
Los asientos delanteros han sido desarrollados en colaboración con Recaro e integran ajuste eléctrico, masaje, calefacción y ventilación, funcionalidades que también se extienden a las plazas traseras.
La calidad percibida es alta, pero no recargada: el minimalismo escandinavo se expresa con materiales como MicroTech, PET reciclado, Econyl o cuero de origen responsable.
La sostenibilidad aquí no es una capa decorativa, sino una elección estructural. En cuanto al sistema de infoentretenimiento, Polestar mantiene su apuesta por Android Automotive OS.
Una pantalla central vertical de 14,5 pulgadas funciona como cerebro del coche, complementada por una instrumentación digital de 9 pulgadas y un Head-up Display de 9,5 pulgadas.
En un guiño a la acústica, la iluminación ambiental láser se integra en una barra de sonido detrás de los asientos traseros.
El sistema de audio puede ser el estándar de 10 altavoces o un Bowers & Wilkins de 21 altavoces y 1680 vatios, una rareza en coches de cualquier categoría.
A diferencia de muchas marcas que adaptan plataformas existentes, Polestar ha desarrollado para el 5 una arquitectura específica.
Se trata de una estructura de aluminio aglomerado, diseñada en el centro de I+D de Coventry, Reino Unido.
Según Pete Allen, director del proyecto, la rigidez estructural de esta plataforma es superior a la de un superdeportivo biplaza, sin comprometer el peso.
La utilización de aluminio reciclado en un 13% y de aluminio fundido con energía renovable en un 83% respalda el compromiso medioambiental de la marca.
Esta plataforma permite alojar una batería estructural de 112 kWh (106 kWh útiles) de origen SK On, que le otorga hasta 670 kilómetros de autonomía en su versión Dual Motor, y 565 kilómetros en la versión Performance.
La carga es otro punto fuerte: gracias a su arquitectura de 800 voltios, el Polestar 5 puede recuperar del 10% al 80% de batería en apenas 22 minutos a potencias de carga de hasta 350 kW.
La gama inicial se compone de dos variantes, ambas con tracción integral. El modelo Dual Motor desarrolla 748 CV (550 kW), mientras que la versión Performance alcanza los 884 CV (650 kW) y un descomunal par de 1.015 Nm.
Esto se traduce en cifras de aceleración que colocan al Polestar 5 al nivel de los grandes del sector: de 0 a 100 km/h en 3,8 segundos (Dual Motor) y 3,2 segundos (Performance). La velocidad máxima, en ambos casos, está limitada a 250 km/h.
Pero no es solo cuestión de fuerza bruta. La versión Performance incluye amortiguadores semiactivos MagneRide, llantas de hasta 22 pulgadas y frenos Brembo con pinzas doradas.
El resultado es una conducción ágil y estable, incluso a altas velocidades. Durante las pruebas realizadas en Millbrook Proving Ground, el comportamiento del coche sorprendió por su equilibrio entre comodidad y precisión.
La dirección, especialmente comunicativa, y el ajuste de la suspensión permiten olvidar que se trata de un coche de 2.500 kilos.
Polestar ha integrado un arsenal tecnológico al servicio de la seguridad. El 5 cuenta con once cámaras, doce sensores ultrasónicos, radar de medio alcance y radar interior para detectar ocupantes.
Ocho airbags completan el dispositivo pasivo. El sistema Pilot Assist permite mantener el carril y regular la velocidad hasta 150 km/h, facilitando la conducción en trayectos largos sin caer en la promesa poco realista de una autonomía total.
Además, destaca la voluntad de la marca por visibilizar su impacto ambiental: publican la huella de carbono de cada vehículo, una práctica inusual en la industria.
“Mientras otros aportan, nosotros reducimos”, afirmaba Lohscheller durante la presentación, subrayando que la sostenibilidad no es un atributo opcional, sino una estrategia operativa diaria.
Con precios estimados entre 120.000 y 143.000 euros y un lanzamiento previsto para principios de 2026, el Polestar 5 no es un coche barato, pero tampoco quiere serlo.
Compite directamente con lo más granado del panorama eléctrico, desde el Porsche Taycan hasta el Tesla Model S, y lo hace con armas propias: una plataforma diseñada desde cero, un diseño sin estridencias, una calidad percibida coherente y un compromiso ambiental que no se reduce a la retórica.
El Polestar 5 es más que una evolución lógica de la marca. Es un vehículo que marca un punto de inflexión no solo para Polestar, sino para el segmento de las berlinas de altas prestaciones eléctricas.
Mientras otras marcas se debaten entre nostalgia e innovación, Polestar ha optado por la decisión más difícil: redefinir las reglas sin romper con la elegancia.
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