El MG4 se actualiza con una autonomía de 545 kilómetros para intentar recuperar las ventas pérdidas.

MG ha decidido no tocar lo que funciona… pero sí mejorarlo donde más importa. El MG4, uno de los compactos eléctricos que más rápidamente ha ganado cuota en Europa en los últimos años, estrena en España una profunda actualización de mitad de ciclo que refuerza su propuesta sin alterar su esencia.
Lo hace, además, en un momento estratégico: justo antes de la llegada del nuevo MG4 Urban, una variante más accesible que convivirá con este modelo y que permitirá a la marca ampliar su alcance comercial dentro del segmento C eléctrico.
Lejos de desaparecer, el MG4 “clásico” se convierte ahora en el pilar más tecnológico y prestacional de la gama, dejando al futuro Urban el papel de alternativa de acceso.
Esta doble estrategia no es casual. Morris Garages busca replicar una fórmula que ya están aplicando otros fabricantes: diversificar la oferta bajo una misma denominación para cubrir perfiles de cliente distintos sin diluir la identidad del producto.
A nivel estético, los cambios exteriores son prácticamente inexistentes. MG ha optado por una evolución conservadora que mantiene intactas las proporciones y rasgos clave de un modelo que ya resultaba reconocible en el mercado.
Donde sí hay una transformación evidente es en el interior. El habitáculo ha sido completamente rediseñado siguiendo el lenguaje visto en otros modelos recientes de la marca, como los MGS5 y MGS6, con una apuesta clara por una mayor digitalización y una ergonomía más convencional.
La instrumentación crece hasta las 10,25 pulgadas, mientras que la pantalla central alcanza las 12,8 pulgadas, integrando un sistema de infoentretenimiento actualizado.
Más allá del tamaño, el cambio relevante está en la disposición. Desaparece la anterior consola flotante tipo repisa, sustituida por una estructura más tradicional que integra un selector de marchas giratorio, posavasos y cargador inalámbrico.
También se han rediseñado elementos como el volante, ahora de tres radios, los paneles de las puertas o la ubicación de las salidas de aire, en una posición más baja.
Este rediseño no es simplemente estético. Responde a una tendencia clara en el sector: tras una primera oleada de interiores minimalistas, los fabricantes están recuperando soluciones más intuitivas y familiares para el usuario medio, sin renunciar a la digitalización. En este sentido, MG parece haber afinado el equilibrio entre modernidad y usabilidad.
Donde no hay concesiones es en el apartado tecnológico y de equipamiento. Desde el acabado Premium, el MG4 incorpora un despliegue notable que incluye faros Full LED, cuadro digital, conectividad con Android Auto y Apple CarPlay, navegador, cargador inalámbrico, climatizador automático y un amplio paquete de asistentes a la conducción.
Entre ellos destacan el control de crucero adaptativo, el asistente de mantenimiento de carril, la frenada automática de emergencia con detección de peatones y ciclistas, la cámara de 360 grados o el sistema de monitorización del conductor.
Además, se mantiene una característica especialmente interesante en este segmento: la carga bidireccional V2L (Vehicle-to-Load), que permite alimentar dispositivos externos desde la batería del coche, una funcionalidad cada vez más valorada tanto en entornos urbanos como en usos recreativos.
La gama se simplifica y, al mismo tiempo, se especializa. Desaparece la versión Standard Range con batería de 49 kWh, y la oferta queda estructurada en tres variantes claramente diferenciadas: Long Range, Extended Range y XPower.
Esta decisión encaja con el posicionamiento del modelo frente al futuro MG4 Urban, que asumirá el papel de opción más asequible.
El MG4 Long Range se sitúa como la puerta de entrada, combinando un motor de 140 kW (190 CV) con una batería LFP de 64 kWh.
Esta versión mantiene la tracción trasera, una configuración poco habitual en el segmento, y homologa una autonomía de 452 kilómetros WLTP. Sus prestaciones son suficientes para un uso generalista, con un 0 a 100 km/h en 7,5 segundos.
Por encima se sitúa el Extended Range, pensado para quienes priorizan la autonomía. Aquí entra en juego una batería de 77 kWh de química NCM, que permite alcanzar hasta 545 kilómetros WLTP.
El motor, de 180 kW (245 CV), mejora también las prestaciones, rebajando la aceleración hasta los 6,2 segundos en el 0 a 100 km/h.
Esta versión se posiciona como una de las más equilibradas de la gama, especialmente para usuarios que realizan trayectos largos de forma habitual.
En el extremo opuesto está el XPower, que actúa como escaparate tecnológico y deportivo. Mantiene una batería de 64 kWh en este caso con química NCM, según las fuentes y añade un segundo motor en el eje delantero para ofrecer tracción total.
El resultado son 320 kW (435 CV) y 600 Nm de par, cifras que lo sitúan en un territorio prestacional poco común entre los compactos eléctricos generalistas.
Su aceleración de 0 a 100 km/h en 3,8 segundos lo acerca más a modelos de corte deportivo que a un hatchback convencional, aunque su autonomía se reduce hasta los 405 kilómetros WLTP.
En cuanto a precios, el MG4 arranca en 37.548 euros para la versión Long Range, mientras que el Extended Range parte de 41.048 euros y el XPower de 42.048 euros.
Todas estas tarifas corresponden a marzo de 2026 y no incluyen descuentos ni posibles ayudas públicas, un factor clave en un mercado donde el precio final puede variar significativamente en función de incentivos como el Moves.
Más allá de los números, lo relevante es la posición que ocupa este modelo dentro del mercado. El MG4 ha sido, desde su lanzamiento, uno de los principales catalizadores de la competencia en el segmento de los compactos eléctricos en Europa, obligando a marcas tradicionales a revisar sus estrategias de precio y equipamiento.
Con esta actualización, MG no solo refuerza su producto, sino que lo protege frente a una nueva oleada de rivales que llegan con propuestas cada vez más maduras. La coexistencia con el MG4 Urban añade una capa adicional de complejidad y de oportunidad.
Mientras el Urban apostará por configuraciones más sencillas, como la tracción delantera y autonomías de hasta 415 km WLTP, el MG4 actualizado se consolida como la opción más completa y versátil, con versiones que superan holgadamente los 500 kilómetros y la posibilidad de elegir entre propulsión trasera o total.
Este movimiento refleja una tendencia cada vez más clara en la industria: el coche eléctrico deja de ser un producto único para convertirse en una familia de soluciones adaptadas a distintos usos y presupuestos.
En este contexto, el MG4 no solo evoluciona como modelo, sino como concepto dentro de la gama.
Para el usuario, esto se traduce en una oferta más amplia y segmentada, donde es posible elegir entre eficiencia, autonomía o prestaciones sin salir de una misma base.
Para el mercado, supone la consolidación de MG como uno de los actores más dinámicos en la electrificación europea, capaz de competir no solo en precio, sino también en tecnología y diversidad de producto.







