Dinamarca, al igual que Noruega, marca el camino hacia el que avanza Europa, donde las gasolineras acabarán desapareciendo.

En julio de 2026, el 97% de los coches nuevos adquiridos por particulares en el país fueron vehículos eléctricos de batería, una cifra que hasta ahora solo se había observado de forma consistente en Noruega.
El dato, confirmado por Mobility Denmark a partir de estadísticas oficiales de bilstatistik.dk, sitúa al país nórdico a la vanguardia de la transición hacia la electromovilidad y demuestra que las políticas fiscales pueden acelerar de forma radical el cambio hacia tecnologías más sostenibles.
Durante julio, Dinamarca matriculó un total de 14.562 turismos nuevos, lo que representa un incremento del 5,5% respecto al mismo mes del año anterior.
De ese total, 11.672 unidades correspondieron a vehículos eléctricos puros, alcanzando una cuota de mercado global del 80,2%.
Esta cifra supone un crecimiento del 25,8% en comparación con las 9.282 unidades eléctricas matriculadas en julio de 2025.
Pero es el segmento de compradores particulares donde el dato resulta realmente extraordinario: prácticamente la totalidad de las adquisiciones privadas fueron de vehículos eléctricos, con ese 97% que marca un antes y un después.
Mads Rørvig, director general de Mobility Denmark, subrayó la importancia de este fenómeno: «El coche eléctrico se ha convertido en la opción natural para casi todos los daneses a la hora de comprar un coche nuevo.
El hecho de que el 97% de los coches nuevos para particulares sean eléctricos demuestra el gran avance de la transición ecológica del mercado automovilístico».
Según Rørvig, este cambio ha sido posible gracias a la reducción del impuesto de matriculación, que ha convertido a los vehículos eléctricos en una alternativa económicamente atractiva frente a los modelos de combustión.
El impuesto de matriculación en Dinamarca ha sido históricamente uno de los más elevados de Europa, llegando a representar hasta el 150% del valor del vehículo en algunos casos.
Sin embargo, las exenciones y reducciones aplicadas a los coches eléctricos en los últimos años han equilibrado la balanza, permitiendo que estos modelos compitan en igualdad de condiciones, e incluso con ventaja, frente a los vehículos tradicionales.
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Esta política fiscal ha demostrado ser tremendamente eficaz para acelerar la adopción de la electromovilidad.
En lo que va de año, Dinamarca ha matriculado 115.580 turismos nuevos, lo que supone un aumento del 11,9% respecto al mismo periodo de 2025.
La tendencia alcista es clara y constante, alimentada por una combinación de incentivos económicos, mayor oferta de modelos eléctricos y una infraestructura de recarga cada vez más desarrollada. Mobility Denmark proyecta que, al ritmo actual, el país alcanzará el millón de coches eléctricos circulando por sus carreteras durante 2027, lo que equivaldrá aproximadamente a uno de cada tres turismos.
«Un millón de coches eléctricos el año que viene supondrá un hito medioambiental para Dinamarca», afirmó Rørvig. «Cuando uno de cada tres turismos sea eléctrico, tendrá un impacto notable en las emisiones de CO2 y nos acercará un paso más a los objetivos climáticos».
El director de la asociación señala que este avance no solo representa un logro tecnológico y comercial, sino también una contribución decisiva a los compromisos climáticos del país, que aspira a reducir drásticamente sus emisiones en el sector del transporte.
Sin embargo, no todo son buenas noticias en el horizonte danés. A partir de enero de 2027, el gobierno tiene previsto implementar gradualmente un aumento del impuesto de matriculación para los vehículos eléctricos.
Esta medida, diseñada para compensar la pérdida de ingresos fiscales derivada de la reducción de ventas de coches de combustión, podría encarecer significativamente los modelos eléctricos más populares.
Mobility Denmark advierte que este incremento podría frenar el impulso actual del mercado, justo cuando la transformación ecológica del parque automovilístico danés está alcanzando velocidad de crucero.
La cuestión fiscal se ha convertido en un tema político de primer orden en Dinamarca. Cuando el Parlamento retome su actividad tras las vacaciones de verano, los impuestos sobre los coches estarán en el centro del debate. Un grupo de expertos en la materia está preparando propuestas que incluyen la abolición definitiva del impuesto de matriculación para los coches eléctricos, una medida que garantizaría la continuidad del proceso de electrificación sin sobresaltos.
El caso danés demuestra que, cuando las condiciones fiscales son favorables y existe voluntad política, la adopción masiva del coche eléctrico puede producirse en un plazo sorprendentemente corto.
Dinamarca se une así a Noruega como referente mundial en electromovilidad, demostrando que la transición energética en el transporte no es una utopía lejana, sino una realidad tangible que puede transformar por completo el mercado automovilístico en pocos años.
Este récord danés no es un dato aislado, sino que se inscribe en una tendencia europea más amplia. Como hemos visto en el motor económico de Europa batiendo récords en ventas de coches eléctricos, o en el récord del año para los coches eléctricos en Europa, el continente está viviendo una aceleración sin precedentes en la adopción de esta tecnología. Los ejemplos de Noruega con el 90% de coches eléctricos ya no son casos únicos, sino modelos a seguir.
Lo sucedido en Dinamarca durante julio de 2026 importa porque demuestra que la electrificación total del mercado automovilístico es posible cuando se dan las condiciones adecuadas.
No se trata de un fenómeno limitado a países pequeños o con circunstancias excepcionales, sino de una transformación que puede replicarse en cualquier mercado donde exista voluntad política y coherencia en las políticas de incentivos.
El desafío ahora será mantener este impulso incluso cuando las condiciones fiscales se endurezcan, y demostrar que la preferencia por el coche eléctrico ha llegado para quedarse.











