China endurece la normativa para los eléctricos de autonomía extendida (EREV)

China ha decidido acabar con los coches eléctricos de autonomía extendida, viendo los datos reales de contaminación de esta tecnología.

Las autoridades del país han publicado la nueva norma QC/T 1086-2026, un marco regulatorio que redefine los requisitos técnicos y los procedimientos de ensayo aplicables a los vehículos eléctricos de autonomía extendida, conocidos como EREV (Extended Range Electric Vehicle), una categoría que ha pasado de ser una solución minoritaria a convertirse en uno de los pilares del mercado chino de vehículos enchufables.

La nueva normativa entrará en vigor el próximo 1 de noviembre de 2026 y sustituirá a la anterior QC/T 1086-2017, vigente desde hace ocho años.

Más allá de una simple actualización documental, la revisión supone un cambio profundo en la forma en que se evalúan los sistemas de extensor de autonomía, incorporando criterios cuantificables, pruebas de durabilidad más exigentes y nuevos requisitos relacionados con la compatibilidad electromagnética, el confort acústico y la integración de los sistemas de propulsión.

El cambio ya queda reflejado en la propia denominación de la norma. Mientras que el texto de 2017 se presentaba como unas genéricas “Condiciones Técnicas”, la nueva versión adopta el título de “Requisitos Técnicos y Métodos de Prueba”, un matiz que revela el objetivo de las autoridades y de la industria: pasar de recomendaciones amplias a criterios medibles y verificables.

Durante los últimos años, muchos de los apartados de la norma se apoyaban en formulaciones abiertas que remitían a la documentación técnica de cada fabricante.

Con la nueva regulación, esos conceptos quedan reemplazados por objetivos concretos que deberán ser demostrados mediante ensayos normalizados.

Según los responsables de la elaboración de la norma, los límites establecidos se definieron tras consultas con fabricantes de automóviles, proveedores de sistemas de propulsión y empresas especializadas en extensores de autonomía, buscando un equilibrio entre exigencia técnica y viabilidad industrial.

El objetivo declarado es que los fabricantes deban cumplir dicha normativa y que las soluciones de menor nivel desaparezcan del mercado.

Uno de los ejemplos más visibles de esta filosofía es el control de potencia del generador. A partir de noviembre, los sistemas con una potencia nominal igual o inferior a 50 kW deberán mantener una precisión de salida dentro de un margen de ±1,5 kW.

En el caso de sistemas superiores a esa potencia, la desviación máxima permitida será del ±3%. Se trata de una exigencia que busca mejorar la gestión energética de los vehículos y garantizar un comportamiento más predecible del extensor de autonomía en diferentes condiciones de uso.

La importancia de este aspecto no es menor. Los EREV modernos han evolucionado de forma significativa respecto a los primeros modelos.

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En sus orígenes, el motor térmico actuaba esencialmente como un generador de emergencia encargado de recargar la batería cuando esta se agotaba.

Hoy, los sistemas de autonomía extendida forman parte de complejas arquitecturas energéticas donde el motor de combustión, la batería, los motores eléctricos y los sistemas electrónicos de gestión trabajan de forma coordinada para optimizar prestaciones, eficiencia y autonomía.

Precisamente por esta creciente sofisticación, la nueva norma incorpora por primera vez requisitos específicos de compatibilidad electromagnética (EMC) y de comportamiento acústico, vibracional y de aspereza sonora, conocido en la industria como NVH.

Estos apartados adquieren una relevancia especial a medida que los EREV se introducen en segmentos premium y de altas prestaciones.

La compatibilidad electromagnética busca garantizar que la interacción entre generadores, inversores, baterías y sistemas electrónicos no produzca interferencias que puedan afectar al funcionamiento del vehículo.

Al mismo tiempo, las pruebas NVH pretenden controlar el ruido y las vibraciones generadas por el motor térmico, uno de los aspectos que históricamente más críticas ha recibido en este tipo de vehículos cuando el extensor entra en funcionamiento.

La evolución del mercado explica en gran medida esta nueva atención al refinamiento. Marcas como Li Auto fueron las encargadas de popularizar la tecnología en China, pero en los últimos años fabricantes como Seres, Deepal, Leapmotor, IM Motors, Zeekr o HIMA han ampliado de forma considerable sus gamas de modelos con autonomía extendida.

El resultado ha sido la llegada de vehículos cada vez más sofisticados y potentes, dirigidos a clientes que esperan niveles de confort similares a los de un eléctrico puro.

Otro de los pilares de la nueva normativa es la durabilidad. Las autoridades chinas han introducido dos pruebas específicas destinadas a verificar la resistencia de los sistemas durante largos periodos de uso.

La primera consiste en un ensayo de carga variable de 750 horas de duración. La segunda exige superar 100.000 ciclos de arranque y parada.

Según los participantes en el desarrollo de la norma, estos procedimientos no se han copiado directamente de estándares internacionales, sino que han sido diseñados a partir de datos reales de utilización de vehículos y modelos de equivalencia de daños desarrollados por la industria china.

El objetivo es reproducir aproximadamente 300.000 kilómetros de uso real, incluyendo escenarios urbanos con tráfico congestionado donde el motor térmico debe arrancar y detenerse de forma repetida..

La nueva regulación también amplía su ámbito de aplicación para adaptarse a la evolución tecnológica del sector. Hasta ahora, las normas estaban orientadas principalmente a los extensores de autonomía tradicionales, donde el generador constituye un sistema independiente.

La versión 2026 incorpora además los sistemas integrados que combinan funciones de generación y propulsión dentro de una misma unidad de transmisión.

Esta decisión responde a una tendencia creciente hacia arquitecturas más compactas e integradas, capaces de reducir peso, mejorar la eficiencia energética y optimizar el espacio disponible en el vehículo.

Los responsables de la norma han destacado que la evaluación no se centrará en la configuración técnica concreta utilizada por cada fabricante, sino en parámetros objetivos relacionados con el rendimiento, la eficiencia, la seguridad y la fiabilidad.

El endurecimiento de los requisitos llega en un momento especialmente significativo para el mercado chino. Desde 2020, las ventas de vehículos eléctricos de autonomía extendida han mantenido cinco años consecutivos de crecimiento.

La rápida expansión ha producido que el gobierno chino en su plan de mejorar la calidad ambiental del país haya tomado esta nueva iniciativa para seguir apostando por los coches 100% eléctricos y no atajos temporales que no llevan a ningún lado.

La revisión de la norma tiene una dimensión clara, China busca consolidar su liderazgo mundial en movilidad eléctrica.

Las nuevas exigencias obligarán a los fabricantes a plantearse su apuesta de inversión hacia una tecnología que parece tener las horas contadas.